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Verano Fancy Food Show – Los helados más sofisticados

A medida que el verano avanza, los helados son protagonistas de postres, meriendas y momentos de placer…sofisticados, con alta proteína de curiosos sabores….se han presentado en la VERANO FANCY FOOD SHOW de Nueva York…..Aquí os traemos algunas de estas novedades.

Fuente: foodnavigator

LOS CLÁSICOS SANDWICH

Adaptados en el sabor, con galletas de vainilla, sabores a chocolate negro o lavanda..

HELADO DE ESTILO FRANCÉS, DENSO Y CREMOSO

Con arándanos y chips de chocolate, en una receta clásica francesa, que evita que el aire se agite en el helado, consiguiendo una textura cremosa y muy densa.

REBELDES & ROCK AND ROLL

Pensados para los amantes de los sabores arriesgados; de bourbon y copos de maíz helados, café vietnamita con sésamo negro…para los más atrevidos.

EL AUTÉNTICO SABOR DE MÉXICO Helados que nos traen los genuinos sabores de México: mango con chile, pepino con lima y coco, chocolate oaxaqueño….

IDEAL PARA VEGANOS, LIBRE DE GLUTEN y DE LACTOSA.

Sandwichs de cookies de chocolate y vainilla, elaborados con harina de arroz, leche de coco y semillas de cáñamo; ideales para los intolerantes al gluten, a la lactosa y los que siguen un estilo de vida vegano.

 

Modernos, sofisticados, intensos…¿Te apuntas a la moda del helado?

¿Aceite de oliva virgen extra en la satén?

España es uno de los países afortunados por tener en su haber el cultivo del que podría considerarse como oro vegetal: el aceite de oliva. Posiblemente, como consumidor, te preguntaras cual es el mejor aceite para freír o si es más o menos sano utilizar para ello un aceite u otra. ¿Utilizar un aceite de oliva virgen extra o por el contrario es suficiente con utilizar un aceite de oliva virgen, un refinado o incluso un aceite de semillas como el de girasol, por lo general más baratos que el virgen extra? Veamos cuales son las ventajas de utilizar aceite de oliva virgen extra en las frituras.

FUENTE: www.directodelolivar.com

Partiendo de la base de que hay que tratar de minimizar el consumo de los tradicionales “fritos” en nuestra dieta, si los vamos a consumir, asegurarnos de utilizar un buen aceite de oliva, preferentemente virgen extra, ya que aportará al plato unas cuantas calorías menos y algo más de polifenoles (antioxidantes naturales). Es cierto que los alimentos cocinados de forma correcta en una buena fritura con AOVE, conservan mejor sus propiedades nutritivas que otros métodos como el hervido, según demuestra un estudio de la Universidad de Granada, pero claro está, a cambio de aportar más grasas y calorías.

Estudios anteriores ya habían revelado que algunos aceites, como el de girasol, forman más compuestos tóxicos que el de oliva cuando se calientan a temperatura de fritura. Ahora investigadores del grupo Innovación en análisis químico de la Universidad de Jaén (UJA), en colaboración con el laboratorio de Bromatología e Hidrología de la Facultad de Farmacia de la Universidad de Oporto, han demostrado que el aceite de oliva virgen extra presenta una mayor resistencia al proceso de fritura que otros disponibles en el mercado (aceite de cacahuete y de canola). El gran número de antioxidantes presentes en el de oliva virgen extra contribuye en gran medida a que se degrade menos y de manera más lenta que los otros, además de que resulta ser el más estable y produce menos compuestos tóxicos. En el estudio, publicado en la revista Journal of the American Oil Chemists' Society, han demostrado que los beneficios que presenta el aceite de oliva virgen extra con respecto a otros usados comúnmente para freír, se deben también a un menor porcentaje de ácidos grasos poliinsaturados, como el omega 3 y a un mayor porcentaje de ácidos grasos monoinsaturados, como el oleico (omega 9), uno de sus componentes principales.

Teniendo claro que el AOVE es la mejor elección, ¿Conocemos las claves para freir y reutilizar este aceite? Os proponemos una serie de pautas a tener en cuenta para evitar problemas en la fritura.

  • El aceite de oliva virgen extra mantiene sus propiedades beneficiosas hasta los 170º-180º, una vez alcanzada esta temperatura, se empieza a quemar y produce grasas trans que no son nada sanas. En base a ello, tenemos que intentar no calentar en exceso el aceite y no utilizarlo más de dos o tres veces, ya que cada vez que se calienta, se pierden polifenoles, el aceite se oxida y desciende la temperatura a la que genera humo.

  • Nunca se debe mezclar aceite ya usado con otro sin usar, ni mucho menos con otros tipos de aceite porque tendrán distintos puntos de humo y el que aguante menos el calor aportará grasas trans a los alimentos. Si tenemos una freidora con termostato, podremos regularla de tal forma que nunca se alcancen los 170º.

  • A su vez, tenemos que evitar que los alimentos tengan agua en el momento de freírlos, ya que favorecen la descomposición del aceite.

  • Colar el aceite después de su uso para eliminar los restos de alimentos que hayan podido quedar.

Si necesitáis conocer más datos o curiosidades sobre el aceite de oliva os remito al artículo 

DESPILFARRO ALIMENTICIO ¿ALGUIEN SE ATREVE A ACABAR CON EL?

¿Dónde quedaron esos tiempos en los que todo era aprovechable? Esas croquetas de pollo hechas amorosamente por nuestras madres o abuelas con las sobras del asado del día anterior, esa “ropa vieja”, esa cocina de reciclaje que tantos buenos platos generaba… lo cierto es que a pesar de la crisis, un tercio de la comida que se produce acaba en la basura.

En un informe de 2011, la FAO advierte de que en el mundo se pierde o desperdicia un tercio de los alimentos producidos cada año para el consumo humano, aproximadamente 1300 millones de toneladas.

España es el séptimo país europeo que más comida desperdicia, después de Reino Unido, Alemania, Holanda, Francia, Polonia e Italia. En total, en nuestro país se tiran al año 7,7 millones de toneladas de alimentos.

Los hogares tiran 1,36 millones de kilos al año, lo que supone 25,5 millones de kilos a la semana, según el último informe del Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio ambiente (Magrama). Cada semana van a la basura 1,3 kilos de alimentos por hogar, es decir, el 4,5% de todos los alimentos que se compran.

Los motivos de este desperdicio son mayoritariamente tres:

Los alimentos que el consumidor español desperdicia con mayor frecuencia son el pan, la fruta y las verduras.

Pero… ¿Cómo conseguir cambiar esta situación? Son muchas las iniciativas generadas en los últimos años.

Se han creado modelos de negocio orientados a minimizar el desperdicio, incluso en Australia la ONG OzHarvest ha abierto recientemente en Australia un supermercado que comercializa todos aquellos alimentos y productos domésticos que los supermercados convencionales y otros establecimientos no venden por no cumplir los estándares de mercado, alimentos que han superado la fecha de consumo preferente o que están próximos a caducar, tienen el embalaje en mal estado o etiquetas incorrectas, etc. Pero de nada sirven este tipo de iniciativas si nosotros como consumidores no tomamos conciencia de la situación. El despilfarro alimentario no sólo es un problema ético, sino además económico y ambiental.

Para ello OCU pone a disposición de los consumidores la web donde se podrá acceder a información útil y consejos para lograr reducir la cantidad de alimentos que se tira a la basura diariamente.

Para OCU, “éste es un pequeño grano de arena que aporta para la combatir este problema global, complejo y con multitud de variables”. En este sentido desde OCU se sigue reclamando el apoyo de los consumidores para conseguir por parte de las autoridades competentes una ley específica que regule y establezca medidas para frenar el desperdicio de alimentos y que recoja aspectos como:

  • Incentivar la donación de comida que se desecha en cada uno de los puntos de la cadena de producción, distribución y comercialización.
  • Facilitar el uso de alimentos consumibles pero no comercializables, prohibiendo cualquier práctica que estropee los alimentos para impedir su consumo.
  • Incentivar que se comercialicen también alimentos con daños estéticos como fruta pequeña o fea, galletas rotas, envases abollados o rasgados a menor precio.
  • Que las fechas de caducidad y consumo preferente se fijen siguiendo criterios únicamente de calidad y seguridad alimentaria para establecer fechas más realistas que den plazos más razonables de consumo a los consumidores.
  • Y que se fomente tanto la reutilización como el reciclado de los productos alimentarios. Y tú, ¿Te atreves a aportar más y tirar menos?

Y tú, ¿Te atreves a aportar más y tirar menos?

 

 

Pepitas de fresa, un poderoso antioxidante.

Fuente: Pixabay/ Hans Braxmeier

Además de deliciosas, las fresas son un alimento saludable que nos aporta vitaminas y nos ayuda a prevenir enfermedades cardiovasculares, diabetes, e incluso el cáncer o la obesidad. Su alto contenido en antioxidantes nos protege de los procesos de envejecimiento y muerte celular. Pero, ¿sabías que la mayor parte de esos compuestos beneficiosos están en las pepitas?

Investigadores del Instituto de Investigación y Formación Agraria y Pesquera (Ifapa) de la Junta de Andalucía, en colaboración con las universidades de Vigo y de la Marche (Italia), han demostrado que el 81 % de los antioxidantes presentes en esta fruta se encuentran, precisamente, en sus diminutas pepitas negras.

Constituyen solo el 7,5 % del peso seco de la fruta, pero es en ellas donde se concentra el poder antioxidante de la fresa. Para comprobarlo, los científicos han realizado simulaciones in vitro de lo que sucede durante el proceso de digestión en el organismo.

Durante la digestión simulada en laboratorio han medido los antioxidantes que liberan tanto el aquenio (las pepitas) como el resto de la fruta. Se han fijado, sobre todo, en los fenoles, flavonoides y antocianos detectados, tres tipos de antoxidantes presentes en las fresas.

Han analizado también los procesos que se dan en el intestino. “Por un lado, hemos realizado un estudio de bioaccesibilidad, para comprobar los componentes que estos productos desprenden en el estómago; y por otro lado, de biodisponiblidad, para conocer cuáles de éstos podrían pasar al torrente sanguíneo”, señala María Teresa Ariza, investigadora, del área de Genómica y Biotecnología del Ifapa.

Fuente: Pixabay/ Hans Braxmeier

Los resultados de los estudios han sido publicados en la revista International Journal of Molecular Sciences, según informa en un comunicado la Fundación Descubre, que explica en detalle la metodología empleada: “para la simulación de la digestión in vitro se introduce en un vaso de precipitado una cantidad determinada de fresas y aquenios con agua. Con una sonda se mide el ph o grado de acidez para disminuirlo a una cifra de 1.8, que es el mismo que tiene un estómago normal en ayunas. A esta mezcla, se le añade pepsina, la enzima encargada de digerir los alimentos. Todo esto es sometido a la misma temperatura del cuerpo, 36,5 – 37 grados centígrados”.

Se trata de una digestión de dos horas (como la de nuestros veranos de la infancia), tras la cual se extrae una pequeña porción de líquido con la que se analizan los compuestos antioxidantes que se desprenden de las pepitas y de la fresa. “De esta forma – indica Ariza- podemos saber qué parte de éstos se liberan e incluso podrían ser absorbidos por el organismo a nivel estomacal”.

Para la digestión intestinal se realiza un procedimiento similar, que incluye el paso de parte de este líquido por una membrana de diálisis que simula la pared del intestino delgado.

Así es como los investigadores han podido determinar que, tras la digestión gástrica, las pepitas liberan una proporción de antioxidantes más elevada que la propia pulpa o parte roja de la fresa.

Además de resaltar las propiedades saludables de esta fruta, ya conocidas, el estudio pretende destacar el valor del aquenio como producto biosaludable por sí mismo. Podría, incluso, “tener una salida comercial en la industria de procesado como un subproducto de interés”, según afirma Ariza.

Una etiqueta para los alimentos de montaña sostenibles.

Fuente: Pixabay/ Rajib Ghosh

¿Proviene el té que consumo de un cultivo sostenible? Y mi café, ¿lo produce una gran multinacional o un pequeño productor local? ¿Se obtiene de manera respetuosa con la biodiversidad? ¿Tiene en cuenta la cultura local? Son preguntas que ayudará a responder el nuevo sistema de etiquetado para productos de montaña presentada por la “Alianza para las Montañas” de la FAO y Slow Food.

Con esta etiqueta se pretende diferenciar los cultivos genuinos y sostenibles de pequeños productores locales ubicados en áreas montañosas de países en desarrollo. El objetivo es mejorar su acceso al mercado, proporcionando al consumidor una garantía extra sobre el origen y forma de producción del alimento.

Está destinada a productos que ayuden a mantener la biodiversidad y hayan sido obtenidos mediante sistemas vinculados a las tradiciones culturales locales de las comunidades de montaña. Distinguirá, por ejemplo, el amaranto negro de los Andes bolivianos, los albaricoques de la región montañosa de Batken, en Kirguistán, así como café, té, especias y numerosos alimentos procedentes de países en desarrollo.

Fuente: Pixabay/ Belajati Raihan Fahrizi

Antes de obtener esta etiqueta, los pequeños productores locales que deseen participar en el programa tendrán que someterse a una revisión que garantice que su mercancía se consigue mediante una producción a pequeña escala, respetuosa con los ecosistemas locales, y que procede, en su mayor parte, de zonas de montaña. A cambio, obtendrán mayor reconocimiento y acceso al mercado y se beneficiarán de las medidas previstas por esta iniciativa para asegurarles ingresos justos y una distribución equitativa de los beneficios a lo largo de toda la cadena de valor.

La supervisión de todo el proceso será llevada a cabo por “Alianza para las Montañas”, con apoyo de la Cooperación italiana para el Desarrollo. Rosalaura Romeo, oficial de programas de la FAO, explica que “Una etiqueta de montaña atraerá a los consumidores que están interesados en productos de calidad respetuosos con el medio ambiente y les ofrecerá la información que necesitan para elegir de manera consciente los valores, métodos y comunidades que quieran apoyar con sus compras".

Por su parte, Paolo Di Croce, secretario General de Slow Food, destaca que "la promoción de la biodiversidad y el apoyo a los pequeños productores son acciones cruciales para mejorar el desarrollo rural y asegurar el futuro de las comunidades de montaña, que continúan marginadas económicamente, a pesar de la riqueza de su cultura y su patrimonio ambiental".

Fuente: Slow Food España

“Alianza para las Montañas” es un programa de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) surgida a raíz de la Cumbre Mundial sobre el Desarrollo Sostenible celebrada en Johannesburgo en 2002. Se trata de una asociación voluntaria de diferentes organizaciones mundiales cuyos objetivos son proteger los ecosistemas montañosos del mundo y mejorar las condiciones de vida de la población que vive en ellos.

Slow Food es un movimiento que defiende la “buena comida entendida como placer, toma de conciencia y responsabilidad”. Es una organización presente en 150 países, cuyos miembros valoran especialmente el compromiso con sus comunidades locales y con el medio ambiente.

 

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