El pescado, mejor de temporada

Fuente: Greenpeace | www.greenpeace.org/espana/es/

A la hora de elegir el pescado que consumimos hay una regla tan vieja como sencilla: mejor cercano y de temporada. Dos características que nos garantizan su sostenibilidad, es decir, que ocasione el menor impacto posible sobre el entorno del que se extrae para que su pesca siga siendo social, económica y ambientalmente viable.

Para facilitarnos esta tarea, la asociación ecologista Greenpeace pone a nuestra disposición la página web www.pescadodetemporada.org. En ella encontraremos una guía para identificar, mes a mes, los pescados y mariscos de temporada más habituales en las pescaderías (hasta un total de 25) e información sobre la forma en la que han sido capturados y el caladero del que proceden.

Según indica María José Caballero, directora de Campañas de Greenpeace, “con este calendario queremos hacerle más fácil a las personas que consumen pescado la elección de productos pesqueros sostenibles. Son tres normas básicas: mejor el pescado de temporada, mejor el de más cerca y mejor si ha sido capturado con artes pesqueras sostenibles".

Fuente: Pixabay / Jacqueline Macou

La guía incluye también 12 recetas originales (una por mes) de cocineros tan afamados como Diego Guerrero, Sergi Arola o Joan Roca. En la identificación de las especies han colaborado profesionales dedicados a la pesca sostenible y las ilustraciones son obra de Fernando Vicente. Dispone además de una versión para dispositivos móviles.

Greenpeace destaca la necesidad de proteger los océanos, sobreexplotados en gran parte. En el Mediterráneo el 90% de los stocks de pesca están deteriorados y lo mismo ocurre con el 40% de los del Atlántico. Para protegerlos es necesario sustituir la forma de pesca mayoritaria, muy destructiva, por sistemas más sostenibles que generen menos impactos en el medio marino. Según afirma la asociación ecologista, esto permitirá una recuperación de las poblaciones de peces y, por tanto, un futuro para las pesquerías y para quienes viven de ellas.

Fuente: Pixabay / Français

Esta propuesta va en línea con las preferencias manifestadas por los consumidores españoles en la última encuesta de la entidad: valoran la sostenibilidad, especialmente en cuanto al método de captura y a la cercanía de los caladeros. De hecho, el 51% de las personas encuestadas pagarían entre un 5 y un 10% más si el pescado fuera sostenible.

La encuesta indica también que prefieren productos frescos y conservas a congelados y sazonados, y los capturados en el mar a los procedentes de acuicultura o río. Sea como sea, insistimos: mejor cercano y de temporada.

Los excedentes de Río alimentan la transformación social

Fuente: Gastromotiva

Río de Janeiro está siendo estos meses centro de todas las miradas, gracias a las Olimpiadas celebradas este verano y a los Juegos Paralímpicos que se desarrollan después. Cuando el deporte termine, la ciudad brasileña contará además con un proyecto tan bello como necesario: RefettoRio, un comedor social destinado a alimentar el cuerpo y la dignidad de los más necesitados.

Se trata de una iniciativa de Massimo Bottura, chef propietario del restaurante Osteria Francescana (Módena), considerado el mejor restaurante del mundo 2016 según la lista The World 50 Best. Comenzó a funcionar durante la celebración de los Juegos Olímpicos, empleando los excedentes de comida del evento. Una forma de luchar contra el despilfarro alimenticio en un país que figura entre los diez del mundo en los que más alimentos se tiran: cerca de 41.000 toneladas acaban cada día en la basura.

Para Bottura no se trata de un acto de caridad, sino de ética y estética. Quiere devolver la dignidad a las personas y por eso busca “la belleza tanto de los ingredientes como del lugar y de las ideas”. Se trata, además, de mostrar los problemas de la calle y ayudar a solucionarlos, valiéndose de su fama como amplificador de la iniciativa. El mejor chef del mundo devuelve así a la sociedad parte de lo que ésta le ha dado.

La idea no es nueva; Bottura ya puso en marcha otro comedor social en Milán, durante la Exposición Universal de 2015. Allí invitó a cocinar al chef brasileño David Hertz, que lidera la ONG Gastromotiva. Esta entidad trabaja por la mejora de la sociedad a través de los alimentos, enseñando a cocinar a jóvenes de las favelas, organizando eventos gastronómicos y concienciando contra el despilfarro de comida. Los excedentes de la expo sirvieron para preparar los menús para gente de la calle con los que se abrió el Refettorio Ambrosiano de la ciudad italiana.

Esta vez ha sido Hertz quien ha llamado a Bottura para que hicieran lo mismo en Río de Janeiro, aprovechando las Olimpiadas. Al principio o lograban apoyo público ni privado, pero no se dieron por vencidos. Finalmente el alcalde de Río, Eduardo Paes, les cedió un local en ruinas en el bohemio barrio de Lapa, que transformaron en un comedor con capacidad para 108 personas.

Allí los excedentes de comida de los Juegos Olímpicos y Paralímpicos (alimentos en perfecto estado que no han sido empleados) se transforman en suculentos platos cocinados por algunos de los más afamados cocineros del mundo (entre ellos han sido invitados los españoles Joan Roca, Andoni de Mugaritz o Quique Dacosta).

Cuando los Juegos acaben a finales de septiembre, el restaurante continuará dando almuerzos a mediodía, a precio normal, con los que financiar las cenas gratuitas de la noche. RefettoRio continuará siendo un proyecto de transformación social a través de los alimentos.

12:47
16-09-2016

Comensales prehistóricos

Fuente: Pixabay / Marcel Langthim

Imaginemos a nuestros antecesores del Paleolítico dando buena cuenta de un muflón asado. El animal, cazado con esfuerzo y paciencia, habría sido descuartizado, preparado y puesto al fuego en una pequeña hoguera, al cobijo de una cueva. No hay mesa, cubiertos ni vajilla; el pequeño grupo humano allí reunido come valiéndose tan solo de sus manos y dientes. Disponen como mucho de algún utensilio de piedra para despedazar los trozos mayores, nada más.

Son nómadas que viven de la caza y la recolección, así que no se quedan mucho tiempo en la cueva. Cuando ellos parten, puede que una hiena u otros depredadores husmeen allí en busca de restos de comida. Quizá los lobos usen también la cueva como refugio para criar a sus cachorros. El macho trae a su prole los animales que captura y todos se alimentan vorazmente.

Fuente: Pixabay / Marcel Langthim

Regresemos ahora a la actualidad y pongámonos en el papel de los arqueólogos encargados de estudiar los restos hallados en nuestra cueva. Hay fragmentos de huesos, entre ellos los de una paletilla de lo que parece un ungulado, tal vez un muflón. Pero, ¿fueron humanos los comensales?

Además de los rastros más evidentes de presencia humana, como los dejados por las hogueras o el hallazgo de utensilios de piedra, también las marcas provocadas por los dientes al arrancar la carne del hueso pueden aportarnos información.

Investigadores de la Universidad del País Vasco (UPV/EHU) están estudiando precisamente este tipo de datos. Han llevado a cabo una investigación experimental en la que se han analizado noventa huesos de cordero (falanges, radios y escápulas) cuya carne ha sido consumida por diez voluntarios, ayudándose sólo de sus manos y dientes. Para controlar las variables derivadas del tratamiento previo de los alimentos, un tercio de la muestra fue consumida en crudo, otro tercio asado y otro hervido.

Fuente: Antonio J. Romero / UPV/EHU

Según recoge la Agencia de Noticias Científicas SINC, los resultados, publicados en la revista científica Journal of Archaeological Science: Reports, muestran que más de la mitad de los huesos tenían marcas de mordeduras humanas, tanto improntas de dientes como fracturas derivadas de la masticación. Estas marcas, analizadas con lupa binocular, tienen una serie de características (tamaño y morfología) que permiten diferenciarlas de las producidas por otros animales.

Antonio J. Romero, investigador principal, explica que "aunque los hombres produjeron más marcas que las mujeres, no resulta posible, según estos datos, diferenciarlos aún". Por otro lado, el cocinado previo de la carne influye en la aparición de marcas: "las improntas de dientes suelen aparecer con mayor asiduidad en los ejemplares asados o hervidos - indica el experto -, mientras que los daños en los extremos, bordes y aplastamientos suelen ser más habituales en los huesos consumidos en crudo".

Para cada caso se estudia toda una serie de características, como la situación de los daños causados en los huesos, su morfología y sus dimensiones. Los datos obtenidos no son siempre fáciles de aplicar al registro arqueológico, pero "junto con otras huellas de actividad humana más seguras, como marcas de cuchillos de piedra y fuego, etc., se puede completar la interpretación", afirma Romero.

“Existen diversos trabajos similares que estudian en profundidad los daños que generan los animales en los huesos al alimentarse, pero no así las marcas que dejamos los humanos", precisa el investigador. Esta investigación constituye todo un avance en la posibilidad de conocer qué tipo de alimentos cárnicos consumían los homínidos y en qué circunstancias (si cocinaban previamente o no la carne que comían). "Nos permite conocer más a los seres humanos del pasado, el origen de nuestro comportamiento moderno, de nuestra forma de tratar los alimentos (de cocinarlos o no cocinarlos) y de alimentarnos", concluye.

11:37
08-09-2016

“Buentrato” animal

Fuente: Pixabay / Marion Streiff

¿Te preocupa el trato que se da a los animales de granja? Para muchos consumidores daneses el bienestar animal es importante, por eso el Ministerio de Medio Ambiente y Alimentación de Dinamarca va a poner en marcha un nuevo sistema de etiquetado alimentario que permite reconocer si la carne que compramos procede de criaderos con mejores o peores condiciones de vida para los animales.

El sistema comenzará con el etiquetado de la carne de cerdo, con idea de extenderlo después a otras especies sacrificadas para consumo humano. En la etiqueta aparecerán una, dos o tres estrellas, dependiendo de las condiciones de cría del animal. Además del cumplimiento de las normas obligatorias de sanidad y bienestar animal, estas estrellas indican una mejora en el trato, alimentación y disponibilidad de instalaciones.

Así, una estrella garantiza que los animales disponen de espacio suficiente (que se amplía a medida que crecen), reciben paja fresca todos los días, no se les corta el rabo (una práctica frecuente para evitar mordeduras) y las cerdas pueden deambular con libertad durante el proceso de producción.

Para obtener dos estrellas, además de los requisitos anteriores los cerdos deben contar con mayor espacio para moverse. Si también pueden acceder a zonas exteriores, optarán a tres estrellas. Es preciso que dispongan de áreas de descanso, alimentación y defecación, con temperatura controlada y suelos antideslizantes para evitar lesiones.

Fuente: Pixabay / Manfred Antranias

En cuanto a los traslados, no se permite que el transporte dure más de ocho horas. Las entradas y salidas de las granjas deben ser lo suficientemente espaciosas para que no se produzcan aglomeraciones o peleas.

Todas estas medidas van encaminadas a mejorar las condiciones de vida de los animales y a informar a los consumidores sobre el fuerzo que hacen los distintos productores para lograr su bienestar. Se trata de un etiquetado opcional, destinado en principio a la producción nacional y exportaciones, aunque también se podrá aplicar a la carne importada si los fabricantes lo solicitan y cumplen la legislación danesa.

La idea es que el sistema esté operativo a mediados del año 2017. En la actualidad, el gobierno danés calcula que sólo el 20% de las granjas porcinas del país cumplen los requisitos para la obtención de estrellas, pero esperan que este número se incremente hasta el 50% en pocos años.

Fuente: Ministerio de Medio Ambiente y Alimentación de Dinamarca

La preocupación por una alimentación sana es una constante en Dinamarca, que desarrolla un ambicioso plan para lograr que todos los alimentos producidos en su territorio sean ecológicos. El país escandinavo, con 5,6 millones de habitantes, cuenta con el mayor porcentaje de consumo de este tipo de productos: un 8% de los alimentos adquiridos por los daneses son orgánicos. Se trata además del primer estado del mundo que diseñó un logo para reconocerlos, hace ya 25 años.

7 hábitos que cualquier trabajador en activo debe eliminar de su rutina

Gracias a la colaboración de la comunidad Mundo Sabor con otras asociaciones y entidades, surge este artículo redactado en colaboración con Edith Gómez, editora en Gananci y que nos muestra los 7 hábitos que cualquier trabajador en activo debe eliminar de su rutina. Ahora que volvemos a la rutina, qué mejor manera de empezar a tenerlo en cuenta.

Como personas que somos, generalmente nos encontramos ocupadas todos los días con una rutina muy marcada: una vez que nos levantamos, vamos al trabajo, revisamos correos, contestamos más correos y volvemos a tener la cabeza ocupada en otra cosa. Sí, el trabajo es importante, pero entre tantas cosas por hacer nos olvidamos de algo vital: nuestra salud.

Muchas veces comemos con mucha prisa, algo que no nos aporta nada de nutrición, ¿Por qué? Tenemos cosas más importantes que hacer, así que nos conformamos con darle un bocado a nuestro sándwich mientras tecleamos en nuestro escritorio. Pero, ¿en serio eso es lo mejor que podemos hacer? ¿Podríamos adoptar hábitos alimenticios que nos hagan sentir mucho mejor dentro y fuera de la oficina?

Te aconsejamos que elimines estos hábitos de tu rutina para que todo esto cambie:

  1. Pasar horas sin comer: Estás trabajando en algo importante con tu mente inmersa en ese asunto. Así que cuando llega la hora de comer, ingieres cualquier cosa que se te ponga en frente. Estuviste tan ocupado que cuando te diste cuenta ya llevabas mucho tiempo sin comer, y este es uno de los peores hábitos que puedes tener.
      
    Es importante que tengas por lo menos tres comidas al día e incluyas un par de platos ligeros entre comida. ¿Con qué objetivo? Mantener un nivel adecuado de glucemia en la sangre, y así sentirte con energía. No deberían pasar más de 4 horas entre cada comida. Si no llevas a cabo esta recomendación, podrías sufrir “bajones” importantes de energía. Por si fuera poco, comer pocas veces al día ralentiza nuestro metabolismo y puede llevarnos a padecer sobrepeso.

    ¿Cómo lo puedes hacer? Desayuna temprano y, a mediodía, incluye una comida de hidratos de carbono en tu dieta. Puedes cambiar esas comidas altas en calorías por un sándwich de pan integral con queso fresco, nueces, almendras, arándanos, una fruta o un yogur natural. Otro consejo es que programes tus comidas en horarios fijos.

  2. Comer porciones demasiado grandes: Suele pasar, estamos tan ocupados en algo que nos olvidamos de una comida. De pronto nos acordamos que no hemos comido nada, así que cuando vayamos a comer después lo haremos en porciones demasiado grandes. Esto tiene como resultado que nos llenemos mucho y sólo queramos reposar después (¡qué mejor que dormir la siesta!).

    Los expertos afirman que lo recomendable es ingerir 120 gramos de carne magra (sin grasa), pollo sin piel o pescado, la misma cantidad de cereales integrales, pan integral o carbohidratos complejos y verduras (cuanto más variados sean sus colores, mejor).

  3. Picotear: Es posible que tiendas a dormirte tarde, pero hay un detalle: cuando llega la media noche te entran antojos y lo primero que se te ocurre es ir a sacar unas patatas fritas de la despensa. Esto de por sí es una mala práctica alimenticia, pero ¿imaginas qué efecto puede tener hacerlo todos los días? Además aumentar tu riesgo de sufrir de sobrepeso, este mal hábito te resta energía e incide en tu lucidez mental.

    Si tienes ganas de comer algo dulce, te presento otra opción más saludable: opta por un puño de almendras tostadas con arándanos o una fruta, de preferencia de temporada y que contenga fibra, como mango o papaya.

  4. Comer siempre lo mismo: Muchas de las personas ocupadas afirman que tienen una rutina para todo, sobre todo para las acciones que realizamos cada día sin pensar (‘trivialidades’), lo que les permite liberar atención y dedicarla a ‘cosas más importantes’. Los expertos en el tema afirman que comer variado no es solo un capricho. De esta manera nos aseguramos que estamos obteniendo los nutrientes adecuados.

    Es importante que incluyas los vegetales en tu dieta, procura mezclar verduras verdes, rojas, oscuras y anaranjadas. Asimismo, incluye en tu dieta proteínas de buena calidad, como salmón, atún y sardinas, carnes sin grasa, como pechuga de pollo sin piel y carne de pavo.

  5. Saltarse el desayuno: ‘El desayuno es la comida más importante del día’ – seguramente lo has escuchado muchas veces. Muchas personas con tiempo limitado se saltan el desayuno, y lamentablemente eso no significa un aspecto saludable. Además de aumentar el riesgo de sufrir de sobrepeso, saltarse esta importante comida incrementa las posibilidades de sufrir un ataque cardiaco, sentir cansancio durante el día o padecer gastritis.

  6. Comer pesado: Esto tiene mucha lógica: si consumes porciones muy grandes – o alimentos fritos - lo más probable es que, después de comer, estés que mueres de sueño y solo quieras irte a dormir.

  7. Comer frituras: Los medios de comunicación no se cansan de transmitir ese mensaje: comer alimentos fritos con frecuencia es uno de los peores hábitos alimenticios que podrías desarrollar.

¿Qué es lo correcto? Una dieta variada y equilibrada es la solución para todos estos problemas. ¡Y qué mejor manera de conseguirlo que con los productos de temporada!

 

Redactado por Edith Gómez, editora de Gananci

 

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