03-10-2012
10:24

EL REFRANERO DE MUNDOSABOR VI: entre col y col, lechuga

Gracias por vuestros comentarios sobre esta sección y seguirnos; Mundo Sabor continúa con el propósito de recopilar frases populares, dicho y refranes relacionadas con el mundo de la alimentación y la gastronomía, y haceros llegar la explicación y el origen.

Aquí va la sexta entrega del Refranero de Mundo Sabor:

Entre col y col, lechuga

Es refrán muy antiguo, que ya aparece en la Celestina; La Celestina es el nombre con el que se conoce a la obra atribuida al bachiller Fernando de Rojas, del siglo XVI, titulada "Comedia de Calisto y Melibea" y después "Tragicomedia de Calisto y Melibea". Es una obra escrita durante el reinado de los Reyes Católicos; siglo de oro de la literatura española. En el Acto VI, Pármeno y Sempronio, perciben la astucia, las dobles maneras y la codicia ciega de la Celestina y lo expresan con una metáfora: Entre col y col, lechuga.

Aunque hay otros autores que prefieren este significado: alternar las labores serias con las ociosas, como hacen los hortelanos; hay que mezclar trabajo y ocio, eso nos permite disfrutar más.

En todas partes cuecen habas, y en la mía, calderadas.

Durante los años 1800-1900, las habas eran las legumbres más cultivadas del entorno de León, Aragón y Castilla y eran el plato fuerte en la alimentación; en todas las casas se preparaban a diario; como es una legumbre bastante dura, debían de estar horas y horas en el fuego de todos los hogares, para que se ablandaran y pudieran ser el alimento de todas las familias de clase obrera y pobre, ahí este dicho: En todas partes cuecen habas, y en la mía, calderadas.

Dicho muy castellano proclama que las debilidades humanas o los defectos se hallan en todas partes y que nadie, por tanto, puede liberarse de ellas.

Más largo que un día sin pan

Este dicho proviene de la época del siglo de oro español. La población, en general, se alimentaba de pan y de productos obtenidos de cereales. Con el pan (generalmente de harina de centeno o mezcla con harina de trigo) se acompañaba con otros productos obtenidos de la matanza, conservados en salazón, pero de poco valor, como el tocino.

En algunas ocasiones y para las clases más pobres, su único alimento era un pedazo de pan remojado en vino, rebajado con agua, o leche, por tanto, en la época de escasez, cuando escaseaba el pan, un día sin pan sería un día inacabable, de ahí esa expresión.

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