Insectos en alimentación ¿Una opción de futuro?

A nivel mundial, se consumes aproximadamente unas 2.000 especies de insectos, fundamentalmente en Asia y África. En fechas recientes, la FAO ha recomendado que un extender este consumo a los países occidentales podría ayudar a reducir los índices de obesidad y combatir, al mismo tiempo, el hambre en los países menos desarrollados.

Esta idea surgió en una conferencia del Departamento Forestal de la FAO, celebrado en Roma, afirmando que muchas especies de insectos contienen la misma cantidad de proteínas que la carne y el pescado, pero además son ricos en algunos ácidos grasos beneficiosos para la salud.

Como ya hemos comentado, ayudaría a reducir la obesidad en los países desarrollados, que afecta a más de 500 millones de personas, por su menor poder calórico en comparación a otras fuentes de proteínas. Presenta también un menor impacto ecológico, ya que su producción requiere menos tierras y produce menos emisiones a la atmósfera, además de suponer una oportunidad de negocio para zonas rurales de países en desarrollo.

Aun teniendo todas estas ventajas, tanto nutricionales como sociales, lo cierto es que todavía somos reticentes al consumo de insectos como alimentos, por lo que tenían que cambiar mucho nuestras costumbres alimenticias para comenzar a aceptarlos. Sin embargo, no son pocos los restaurantes españoles que tienen los insectos como un ingrediente de alto valor en su menú.

España ya cuenta con su primera granja para la cría de insectos

A nivel nacional, ya contamos con una explotación dedicada a la cría de insectos, situada en el municipio de Coín, en Málaga. A día de hoy, es la única instalación de este tipo en territorio nacional, y se dedicará tanto a la producción de insectos para alimentación humana como a la producción de piensos destinados a la alimentación animal.

La producción de esta explotación es diversa, desde saltamontes y grillos para alimentación humana, hasta larvas de mosca soldado y gusanos de la harina con los que se fabrican piensos para diversas especies (reptiles, ganado, peces, etc.). El principal destino de sus productos será la exportación, fundamentalmente a Gran Bretaña, Holanda, Bélgica y Francia, que son los únicos países europeos que cuentan con una reglamentación que permite que los insectos puedan ser comercializados para alimentación.

En España, existe un vacío legal, ya que por un lado se permite comer insectos en los restaurante, siempre que tengan un origen de terceros países y que no sean vendidos en el mercado minorista.

Bajo esta situación legislativa, el único mercado nacional al que la empresa malagueña destinará su producción será el sector de piensos y harinas. Esto puede cambiar en cuanto la ley se modifique, teniendo la industria una gran proyección debido a su emplazamiento, en una zona óptima para la cría de insectos, en cuanto a condiciones climáticas favorables y de cercanía a una fuente de alimentación, como son las frutas y verduras cultivadas en la zona.

Además de una forma de aprovechar los excedentes de producción agraria, también es una industria más sostenible con el medio ambiente. Mientras que para producir un kg de proteína de vaca se necesitan 13 kg de vegetales, para conseguir la misma cantidad de proteína de grillo solo se necesitan 1,5 kg de alimento.

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