La leche, perjuicios y beneficios.

La leche es un alimento de características singulares en el reino animal, dando nombre incluso a un grupo, los mamíferos. En este grupo, es un alimento propio de individuos jóvenes, en crecimiento, salvo en el caso de los humanos, que continuamos con su ingesta durante la edad adulta. Por lo tanto, a primera vista, puede parecer algo extraño, más por cultura o tradición que por una verdadera necesidad fisiológica.

La composición de la leche es un tema muy variable, con grandes diferencias entre especies y dentro de una misma especie, según la edad de la hembra, estado de salud, etc. Un caso aparte es el calostro, la primera leche que ingiere un mamífero recién nacido, que contiene los anticuerpos necesarios para que su sistema inmunitario se active.

La lactosa, o el azúcar de la leche

El azúcar que contiene la leche se denomina lactosa. Es un disacárido extraño en la naturaleza, solo presente en ciertas plantas tropicales y en la leche. Además, pese a ser un hidrato de carbono, es bastante complejo y de síntesis muy costosa, ya que consume mucha energía.

El problema añadido de la lactosa, es que proviene de una enzima, la lactasa, que no permanece activa en ciertas poblaciones humanas a lo largo de toda su vida. Esto se debe a que los genes que determinan la expresión selectiva de dicha enzima ha sufrido mutaciones debidas al ambiente. De esta manera, las poblaciones que primero incluyeron la leche en su dieta tienen unos niveles superiores de tolerancia a la leche que otras poblaciones que fueron más tardías.

¿Es beneficioso el consumo de leche?

Pese a las incontables investigaciones y estudios, no está del todo claro si un consumo regular de leche en la edad adulta es beneficioso para la salud. En los orígenes de la domesticación animal, este consumo si que tenía sus ventajas, ya que el propio animal era mecanismo de trabajo, fuente de proteínas por su carne y se podía obtener una bebida muy nutritiva en forma de leche.

Además, existe otra explicación al inicio de su consumo, sobre todo en zonas del planeta donde hay menos horas de luz solar. Una de las hipótesis relaciona la Vitamina D y el calcio con la ingesta de leche y derivados. Esta vitamina regula el paso del calcio a los huesos, pero necesita la luz del sol para su activación. Por tanto, un consumo elevado de leche en edades adultas supondría una solución.

Otra de las teorías, es que el consumo de leche fuese más seguro que el de agua, ya que si la mujer está sana, la leche tiene una gran calidad higiénica. También hay teorías relacionadas con una mayor acumulación de reservas grasas en las mujeres.

Existen teorías más simples, que se sustentan en el hecho que simplemente nos gustó la leche al inicio de la domesticación animal, adaptando su consumo con el paso del tiempo.

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