23-06-2017
12:00

El "peso" del verano

El índice de sobrepeso y obesidad que sufre la población infantil está en constante crecimiento.

El 10% de los niños españoles son obesos y hasta un 20% padece sobrepeso. Es decir, el 30% de la población infantil de nuestro país tiene un mayor riesgo de desarrollar, aun en su etapa adulta, enfermedades potencialmente mortales como las cardiovasculares, la diabetes y hasta ocho tipos de cáncer.

Es difícil de asumir que por primera vez en la historia se augura que la actual generación de niños vivirá menos que sus padres a causa de una pésima alimentación y del sedentarismo.

Desde los colegios se fomentan unos hábitos de vida saludables que inciden en una correcta alimentación y en la huida de los más pequeños del sedentarismo; pero… ¿y cuando llegan las ansiadas vacaciones de verano? En esta época, los niños duermen menos, cambian sus rutinas alimentarias y realizan menos ejercicio físico que a lo largo del curso. Por lo general, al estar de vacaciones las personas suelen optar por alimentos rápidos y poco elaborados, y permitir a los niños un consumo inapropiado de comida basura.

Aquí entra en juego la responsabilidad de los padres para mantener la calidad de vida de los más pequeños. Somos su ejemplo en todo y en la comida y en la actividad física también. Si nos ven comer sanos, si nos ven movernos, se animarán antes a hacerlo, a hacerlo con nosotros, a participar en familia.

Los padres deben velar porque lleven una dieta adecuada y practiquen ejercicio y no se dejen llevar por la comodidad. Claro que es más fácil que coman una natilla en vez de una manzana, es más rápido darles un bollo que ponerles un bocadillo pero se debe incidir en que lo verdaderamente importante es que los niños aprendan a comer para ganar en salud. De hecho, son muchos los especialistas que recomiendan que la nutrición sea una asignatura que se imparta en enseñanza primaria, también la apoyan muchos cocineros, padres, profesores… Y así debería ser. Lo que se aprende a temprana edad es más fácil de mantener.

Pero mientras llegan estas medidas y para ayudaran poco a los padres a seguir manteniendo unos hábitos saludables a los niños en el período estival, el experto en nutrición Ata Pouramini, autor del libro Tú eres tu medicina elaboró el siguiente decálogo que esperamos os sea de utilidad:

  1. No compre productos gaseosos ni bebidas artificiales de forma habitual, sólo excepcionalmente. Los zumos no deben sustituir al agua.
  2. Infórmeles de que los azúcares añadidos son tan peligrosos como fumar, para que ellos lo comprendan Los productos ‘sin azúcares’ no son una solución, contienen aspartamo y otros edulcorantes.
  3. Elija alimentos enteros y naturales. Lo mejor, fruta y verdura de temporada.
  4. No mezcle una gran variedad de productos en cada comida. No sobrecargue a su hijo dándole demasiadas opciones.
  5. Evite la comida genéticamente manipulada, los aditivos, los conservantes y los ácidos grasos ‘trans’ presentes en algunas margarinas, galletas, aperitivos fritos salados, patatas fritas industriales.
  6. Evite aceites baratos y comida aceitosa. Escurra la comida con papel secante.
  7. Fomente el consumo de pescado, el de aceite de oliva y evite el de carnes procesadas.
  8. Celebre cuando su hijo haya comido bien, dígale que será más fuerte.
  9. Enseñe a su hijo a cocinar.
  10. Si puede comprar alimentos orgánicos para ellos, hágalo.

Cuando pasen las vacaciones, podemos intentar mantener estas rutinas durante el resto del año, a fin de cuentas, estamos hablando de nuestra salud, de la de nuestra familia ¿se os ocurre algo más importante?

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