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El mundo de la alimentación ha cambiado mucho en los últimos tiempos, las empresas necesitan desarrollar nuevos productos que sorprendan al consumidor, buscando hacer de la gastronomía una experiencia sensorial única y muchas veces exclusiva.
En una época marcada por la crisis hay marcas que buscan diferenciarse a través del lujo y la exclusividad, añadiendo a sus productos metales preciosos, como es el caso del Oro, el símbolo del lujo por excelencia y que desde que se desarrollo la fórmula que lo hiciera comestible, hace las delicias de algunos afortunados, y como muestra hoy en Mundo Sabor os traemos algunos ejemplos:
Con virutas de oro de 24 kilates en su interior, como el CavaTier Elyant Gold, presentado en la última edición de Alimetaria, o el Cava Vin Doré 24K un espumoso aderezado con polvo de oro, no necesitaremos meter en Noche Vieja el anillo en la copa para llamar a la buena fortuna.
Si habéis leído bien, esta marca de agua de Canadian Mineral Water SA (CMW), utiliza un proceso exclusivo de filtración del agua de su manantial a través de partículas de oro, una forma de aportar minerales y hacer del agua algo diferente.
Con 18 miligramos de oro en suspensión por botella, esta cerveza checa puede presumir de ser la más glamurosa y muy exclusiva ya que sólo se elaboraron 60 botellas en su primera edición, aunque dado el éxito de esta iniciativa, parece que habrá pronto una nueva partida.
A 95$ la rebanada, a un fabricante de quesos del Reino Unido, se le ocurrió mezclar queso con láminas de oro comestibles un poco de aguardiente de canela, para los paladares más sibaritas, y el resultado fue este peculiar queso.
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Y en nuestros viajes por los sabores del mundo, hoy en Mundo Sabor queremos que conozcáis un poco más de la gastronomía de una ciudad muy especial, Praga.
Situada en las orillas del río Moldava, Praga es la capital de la República Checa. tiene aproximadamente 1,2 millones de habitantes, lo que la convierte en la ciudad más poblada del país. Su belleza y patrimonio histórico la han convertido en una de las veinte ciudades más visitadas del mundo y desde el año 1992 el casco histórico de la ciudad es Patrimonio de la Humanidad.
La comida en Praga es muy sabrosa y proteica. Abundan todos los tipos de carnes pero el cerdo asado es el plato estrella. En algunas cervecerías típicas sirven el codillo asado “a la cerveza negra”, una auténtica delicia. Las carnes, bien condimentadas, se acompañan siempre de unas albóndigas elaboradas con pan y patata.
En Praga podréis degustar infinidad de platos muy sabrosos: costillas de cerdo asadas, bistec tártaro de solomillo de vaca, lengua de vaca ahumada, pierna de cordero al ajo, “coulash” o guisado de ternera…… y todos acompañados de su ensalada estrella de col roja y blanca.
Se puede decir que la carne es la debilidad de los checos, aunque también en su cocina hay pescado, tiene una oferta más limitada y podemos encontrar: lucio, trucha asada, lenguado, salmón o bacalao, aunque nada destacable por su elaboración; eso si, acompañado con “Smažák”, que es un queso frito muy cremoso.
El “prosciutto di Praga” es una especialidad gastronómica del país, es jamón de cerdo asado que se vende en puesto callejeros. Asan el jamón entero, dando vueltas sobre si mismo en una hoguera de leña, se va asando lentamente horas y horas, hasta tener un toque ahumado, y gracias a este proceso tan lento de cocinado, está muy jugoso.
Las salchichas también son uno de los alimentos que podemos comer en la calle. Abundan los puestos donde se pueden degustar salchichas de todos los tamaños, colores y sabores, siempre acompañadas de salsas: mostaza; “choucroute” (de col fermentada); “Křenová omáčka” (de rábano picante), cuidado porque tiene un color blanco que aparenta ser “inofensivo”…y nada más lejos de la realidad…como pica!!.
Y para terminar, los postres:
Puedes disfrutar de albóndigas caseras rellenas de fruta y espolvoreadas con requesón o con crema batida; dulces llenos de frutas escarchadas y frutos secos; y lo más típico de las fiestas checas que se sirve en puestos en la calle: el “trdelník”, una rosquilla que se hornea sobre las brasas y se sirve caliente y cubierta de azúcar, su forma tubular es ideal para agarrarla metiendo la mano dentro.
Para combatir el frío del crudo invierno, en los puestos callejeros podemos encontrar además; vino caliente con azúcar y canela, zumo de manzana caliente, y “grog”, la bebida de los piratas aunque más ligera que la que ellos tomaban.
Lo que si es emblemático de Praga es la cerveza, elaborada en las cervecerías más antiguas de la ciudad que datan de 1499, las hay de todos los tipos: negras, tostadas, sin pasteurizar, servida del tanque, pero de esto hablaremos otro día…..
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En este mundo que vivimos, la imagen es muy importante, ya contamos con eso, el estar sano y guapo parecen ya el mismo concepto. Todo el mundo quiere cuidarse, ya sea para mantenerse en forma o para mantener a raya el colesterol y el azúcar.
En España, tanto jóvenes como mayores disfrutamos de una cultura de bares única en el mundo, y además de tomarnos unos vinos, nuestra rubia preferida está siempre presente. Por ello, alguien pensó en crear la cerveza light, porque si las bebidas azucaradas en su versión light tienen más éxito que la bebida original, ¿por qué no iba a funcionar esto en la cerveza?
Esta pregunta parece absurda, ya que mucha gente en España ni ha oído hablar de la cerveza light, por lo que de momento, lo que se dice triunfar, no ha debido triunfar aquí. Por el contrario, el mercado de cerveza light en Estados Unidos se lleva casi el 50% de todo su mercado cervecero, mientras que en Europa lo mantenemos a raya. La cerveza light de ahora, parece no ser para nosotros, mediante diferentes análisis químicos y sensoriales, la hemos declarado “aguachinada”.
El problema de la cerveza light es que pierde mucho sabor y fuerza respecto a la cerveza convencional, la sensación en la boca es más ligera, como si perdiese cuerpo, de ahí, que se diga que es aguachinada.
Lo atractivo de esta cerveza es que tiene un tercio menos de calorías que las cervezas convencionales, el “problema”, por llamarlo de algún modo, es que esta disminución de calorías de debe a la disminución del grado de alcohol y a que se eliminan carbohidratos no fermentados, que son los que aportan la mayoría de las calorías a la cerveza convencional. Una lata de cerveza light tiene más o menos las mismas calorías que dos vasos de zumo de naranja, unas 110 calorías.
Una cerveza normal suele tener un 6% de alcohol, mientras que la light oscila entre el 2,8 y 3,5% de su volumen en alcohol. A pesar de esto, es cierto que hay alguna cerveza light, muy pocas, que siguen manteniendo el mismo grado de alcohol que la cerveza original.
Además del problema de obtener el sabor completo, también es muy importante mantener la intensidad de ese sabor, y cuando nos referimos como problema a la disminución del grado de alcohol en la cerveza light, esto es porque el etanol se encarga de captar los aldehídos de la cerveza, evitando así sabores extraños y desagradables, por lo que cervezas con menos alcohol y más aldehídos, no camuflan esos sabores, ni mantienen la intensidad.
No se pierde la esperanza en el sector cervecero de encontrar la mejor receta para la cerveza light, pero no ha de olvidarse, que uno de los motivos por los que en Europa no se acepta la cerveza light del modo en que se hace en Estados unidos, es que el sabor no es sólo causa de la percepción fisiológica, sino también de una respuesta mental influenciada por el trasfondo social y cultural; por lo que, para que los europeos llegamos a aceptarla, tendrá que ser muy similar a la cerveza original, a nosotros no nos sirven imitaciones de nuestra rubia.
De momento podemos encontrar ya en nuestro país diferentes casas cerveceras que se han lanzado a la experiencia light, como “Corona Light”, “Cruzcampo Light”… Así que ya tienes más alternativas si te está cuidando y si en esos días de dieta, en vez de un refresco light, puedes tomarte una cerveza fresquita, ¿Qué más puedes pedir? Además, si tiene menos alcohol, menos problemas para conducir, podemos incluso acabar con la ya famosa “barriga cervecera” y también disfrutarla como el buen diurético que es. Habrá que valorar si merece la pena engañar al paladar…
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¿Quién no ha tomado una cerveza alguna vez? ¿No os gustaría conocer el origen de esta bebida tan consumida? Pues, como ya hicimos en el anterior post, "La primera cerveza", seguimos contando de dónde procede …
Hasta el siglo XVI todas las cervezas se elaboraban en caliente y con fermentaciones altas, para que, durante la fermentación, las levaduras subieran a la superficie. Con las épocas de calor, la elaboración de la cerveza se veía en ocasiones imposibilitada, por eso a mediados del sigo VXI, los monjes de Baviera decidieron bajar las cubas con cerveza a unas bodegas en los subsuelos del monasterio, para mantenerlas en frío, y así se dieron cuenta que se llevaba a acabo una fermentación baja, en la que las levaduras descendían al suelo durante la fermentación, llevándose ésta a cabo más lentamente, y aumentando el tiempo de almacenamiento de la cerveza. A este proceso se le dio el nombre de “lagering”, del alemán “lagern” (almacenamiento).
Fuera de los monasterios también se elaboraba cerveza a nivel particular. La gente hacía cerveza en sus propias casas, y esto comenzó a atraer visitantes para probar el preciado líquido, los cuales se convirtieron en clientes, y así llegaron a formarse las “public houses”, lo que ahora son los “pubs”. Esto favoreció la expansión de la cerveza, y su producción cada vez a mayor escala.
Los avances científicos y tecnológicos de la época, permitieron la automatización y mecanización del proceso, y junto a la aparición del ferrocarril, que permitía su transporte, la industria cervecera se convirtió en uno de los negocios más importantes, incluso a nivel internacional.
El último cambio y el más importante, se realizó a mediados del siglo XIX, en 1842, cuando en Bohemia, un fabricante de cerveza llamado Joseph Croll descubrió la manera de cambiar el color de la cerveza, que hasta ahora, era para todas el mismo color marrón oscuro o rojo ámbar, y consiguió hacer la actual cerveza dorada y cristalina, sin turbidez. Además, el hecho de que este descubrimiento se diese en Bohemia, cuando la ciudad era famosa y estaba en auge por la producción de su famoso cristal, tuvo como consecuencia que la cerveza dejase de beberse en vasos de piedra y cerámica, para ser embotellada y beberse en cristal, lo que, además, permitía ver ese maravilloso color dorado y cristalino.
El éxito final de la cerveza se consiguió con la refrigeración, permitiendo incluso poder servirla helada, dando paso así a nuestra rubia preferida, que no falta en ningún sarao que se precie.
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¿Sabías que hay tantos tipos de cervezas en el mundo que algunos piensan que la receta original se perdió hace muuuucho tiempo? Sin embargo, no es así. La primera cerveza la fabricaron los sumerios hace más de 5000 años en el valle que está entre los ríos Tigres y Éufrates, en lo actualmente es Irak, y desde entonces, la base de la elaboración es la misma hasta ahora.
Esta cerveza que hacían los sumerios, la hacían con pan de mezcla de trigo y cebada, dejándolo a remojo en agua, para después dejar fermentar el agua durante varios días en tinajas de barro, y después aromatizaban la bebida con dátiles y miel. Esta es la cerveza Sikaru, es sólo uno de los mas de 20 tipos diferentes de cerveza que tenían ya por aquella época, y la usaban como medicina y para los ritos religiosos.
¿Sabes cuál fue la clave de su éxito? Principalmente fue su poder intoxicante, que una vez se dieron cuenta, vieron que era menos peligroso beber cerveza que beber el agua de la que disponían.
Tras los sumerios, fueron los egipcios los que continuaron con la elaboración de la cerveza, mejorando incluso el proceso de malteado (transformar la cebada en malta). Éstos utilizaban la cerveza para abastecer a las tropas del faraón, y, como les daban a cada uno una ración diaria, tuvieron que aprender a fabricarla a gran escala…
Tras los egipcios, en el siglo V d.C. eran los monjes de los monasterios europeos los que se encargaban de su producción, vendiéndola para conseguir financiación para sus actividades religiosas. Así, fueron ellos los que consiguieron perfeccionar su receta, que sigue siendo la misma que la que se usa actualmente en las grandes fábricas.
¿Te quedas con ganas de más? Pues en nuestro próximo post seguiremos hablando sobre la historia de la cerveza y cómo ha llegado a ser como la conocemos ahora.
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