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La dieta sin gluten: Una nueva moda.

¿Eres celiaco? ¿Te han diagnosticado intolerancia al gluten? Si es así estas dentro del 1% de la población en el que eliminar esta proteína de tu dieta no es una opción. ¿Pero qué sucede si la eliminas de tu dieta sin padecer esta intolerancia?

FUENTE: https://gastronomiaycia.republica.com

Son muchas las personas que dejándose llevar por esta nueva”moda” eliminan el gluten de su dieta sin pensar en los posibles efectos negativos que puede conllevar.

Son muchos los estudios científicos que tiran por la borda la idea de que comer alimentos libres de gluten es bueno para la salud. Investigaciones del Instituto George para la Salud Global de Australia, organización independiente de investigación médica que trabaja para mejorar la salud a nivel mundial, concluyen que los alimentos sin gluten no son mejores para la salud de aquellas personas que no sufren celiaquía, a pesar de que consideran que se encuentran mejor al no tomar productos con gluten. En este estudio, se analizaron más de 3.200 alimentos clasificados comparando el contenido nutricional de alimentos básicos con y sin gluten Se constató que los alimentos básicos citados sin gluten contenían un nivel significativamente más bajo de proteínas, el resto de componentes, como el contenido en azúcar o sodio, era similar. En general y a excepción de los alimentos básicos citados, se determinó que alimentos con y sin gluten son muy similares, por ello los expertos quieren que los consumidores sean conscientes del efecto halo en la salud, ya que no existen los beneficios que se les atribuyen a estos alimentos.

Por tanto, una dieta basada en alimentos sin gluten no tiene por qué hacernos adelgazar o ayudarnos a bajar peso y no hay estudios que lo sustenten. De hecho, su ausencia en la dieta en personas que si pueden consumirlo puede generar falta de fibra así como de otro tipo de vitaminas presentes en los cereales que contienen gluten. Todo esto puede derivar en la aparición de problemas de salud (atrofia vellositaria parcial u otro tipo de lesiones menores) y en problemas cardiovasculares tal y como refleja un nuevo estudio estadounidense desarrollado por expertos de la Universidad de Columbia, el Hospital General de Massachusetts y la Escuela de Medicina de Harvard, entre otras entidades, en el que se concluye que evitar el gluten innecesariamente puede ser perjudicial para el corazón.

Los científicos que han participado en esta investigación decidieron examinar la conexión entre el consumo de gluten y el desarrollo de enfermedades cardiovasculares en personas no celíacas, a fin de comprobar la creencia de que este vínculo existe, lo que ha llevado a mucha gente sana a hacer dietas sin gluten. El estudio subraya que los ciudadanos que, sin padecer la enfermedad celíaca, evitan el gluten, pueden acabar prescindiendo de alimentos que reducirían su riesgo de sufrir esas dolencias coronarias, como los 'granos integrales' -de trigo, cebada, avena o centeno- alimentos que están asociados a un menor riesgo cardiovascular. Por ese motivo, los expertos afirman que "no debe promoverse una dieta sin gluten entre personas sin la enfermedad celíaca", en el artículo publicado en la revista médica British Medical Journal.

Dieta mediterránea, la más ecológica

Saludable, equilibrada, sencilla y deliciosa. Así es la dieta mediterránea, una herencia cultural de nuestros pueblos que cada vez se demuestra más beneficiosa para la salud. Pero es que, además, también lo es para el medioambiente: un reciente estudio científico concluye que el menú tradicional que se consume en países como España tiene una huella de carbono inferior al de las dietas típicas de los países anglosajones.

La huella de carbono es una fórmula sencilla para medir el impacto que dejamos sobre el planeta. Se trata de un recuento de las emisiones de gases de efecto invernadero -medidos en unidades de dióxido de carbono equivalente (CO2e)- que son liberadas a la atmósfera debido a nuestras actividades cotidianas o a la comercialización de un producto. Es decir, que cuanta más huella de carbono tiene una actividad o producto, más contamina.

Fuente: https://www.ipcc.ch/home_languages_main_spanish.shtml

Cada alimento que tomamos tiene también su huella de carbono, calculada sumando todas las emisiones provocadas en cada fase, desde su producción en el campo hasta la gestión de los residuos que genera, pasando por la recogida, tratamiento, distribución, preparación, etc.

Estas emisiones de dióxido de carbono, así como las de otros gases de efecto invernadero, contribuyen al calentamiento global y al famoso cambio climático, con graves consecuencias tanto para las personas como para el resto de los seres vivos. Por eso muchos investigadores se afanan en encontrar soluciones en cualquier ámbito de nuestra vida, incluido el consumo de alimentos.

Pues bien, investigadores de la Universidad Jaume I de Castellón, la Universidad de Huelva y el Complejo Hospitalario Universitario de Huelva analizaron la huella de carbono de los menús tipo que se sirven en España, basados en la dieta mediterránea, y los compararon con los ingeridos en países como Reino Unido o EE UU. Y resulta que la huella de carbono media de los nuestros es muy inferior.

La diferencia principal se debe al menor consumo de carne de vacuno (uno de los alimentos cuya huella de carbono es mayor) y la abundancia de frutas y verduras (con baja huella de carbono) en la dieta de los países de la cuenca mediterránea.

La Agencia de Noticias SINC se hace eco de este estudio, cuyos resultados han sido publicados en la revista científica Journal of Health Services Research & Policy. Rosario Vidal, primera autora del artículo e investigadora de la Universidad Jaume I de Castellón, explica a SINC que “combatir el cambio climático es una prioridad internacional que debe ejecutarse en todos los ámbitos, como en el entorno familiar, teniendo en cuenta nuestra alimentación diaria”.

Para realizar la investigación se recogieron datos en el Hospital Juan Ramón Jiménez de Huelva. Se analizaron un total de 448 comidas y otras tantas cenas, repartidas durante todas las estaciones del año, con un aporte calórico medio de 2.000 kcal.

Aunque el estudio se centró en ámbito hospitalario, sus responsables consideran que los datos son ampliamente extrapolables: “estos menús podrían haberse servido igualmente en cualquier colegio, restaurante o casa española. Las recetas analizadas incluyen algunos platos tan típicos como gazpacho andaluz, pisto manchego, paella o puchero”, explica Vidal.

Para calcular la huella de carbono de cada plato del menú, se elaboró una base de datos con la correspondiente a cada uno de los alimentos cultivados, producidos o pescados (casi todos ellos nacionales). Luego multiplicaron la cantidad en bruto de cada producto necesaria para preparar el menú por su valor en la tabla.

La huella de carbono media diaria obtenida fue de 5,08 kg de CO2 equivalente (CO2e), mientras que la media en EE UU para la misma ingesta calórica se estima entre 8,5 y 8,8 kg de CO2e, y la del Reino Unido en 7.4 kg de CO2e. Se obtuvo también la huella de carbono para otras 17 dietas terapéuticas, como dieta blanda, líquida, hipoproteica o hiperproteica.

Los investigadores destacan que los resultados obtenidos para la dieta mediterránea son muy inferiores que los estimados para las anglosajonas, en las que abunda mucho más la carne de vacuno y se consumen menos frutas y verduras, tan importantes en nuestras latitudes. “Por eso – afirma Vidal – no solo es más sana, sino que nuestra dieta es también más ecológica”.

11:25
15-01-2015

Una dieta sostenible para frenar el cambio climático

Fuente : LiveWell for Life

Si los españoles adoptáramos una dieta sana y equilibrada reduciríamos en un 25% las emisiones de gases de efecto invernadero derivadas de la alimentación en nuestro país. Es una de las conclusiones del proyecto europeo “LiveWell for LIFE”, desarrollado por WWF con la ayuda de expertos de primer nivel en nutrición, salud, consumo y producción de alimentos.

Y cuando hablamos de dieta sostenible no nos referimos a nada complicado: se trata de introducir pequeños cambios en nuestros hábitos diarios, como reducir el consumo de carne y alimentos procesados y amentar el de verduras, frutas y cereales. Una forma de luchar contra el cambio climático a la vez que nos beneficiamos de una alimentación sana y saludable. Como reza el lema del proyecto, “Gente sana, tierra sana”.

Estos son los seis principios del proyecto LiveWell:

  1. Come más vegetales. Disfruta de verduras, frutas, cereales y legumbres.
  2. Come diverso. Alégrate la vista con un plato variado y colorido.
  3. Aprovecha mejor la comida. Un tercio de la comida que se produce en el mundo acaba en la basura.
  4. Come menos carne. Prueba otras fuentes de proteínas. Además, la carne puede ser un complemento al plato en vez del ingrediente principal.
  5. Come menos alimentos procesados. Suelen consumir más recursos para su producción y contener niveles altos de azúcar, grasas y sal.
  6. Compra alimentos certificados. Como el MSC para el pescado, los procedentes de agricultura ecológica o el comercio justo.
Fuente : LiveWell for Life

Estas recomendaciones se han obtenido tras analizar la huella de carbono de los distintos grupos de alimentos, reajustando su abundancia en la dieta hasta alcanzar una reducción de emisiones, manteniendo el equilibrio nutricional típico de una dieta mediterránea tradicional en España.

El proyecto LiveWell for Low Impact Food in Europe (LiveWell for LIFE) quiere contribuir a la reducción de emisiones de gases de efecto invernadero derivados de la cadena alimentaria en la Unión Europea (UE) hasta niveles inferiores a los de 1990. Para lograrlo propone dietas con bajas emisiones de carbono que sean a la vez saludables, nutritivas y económicas.

Fuente: LiveWell for Life

La Organización Mundial de la Salud nos recuerda que la mala alimentación se ha convertido en un problema para la salud mundial mayor que el tabaco. Un tercio de los casos de cáncer y de las enfermedades cardiovasculares se deben a una nutrición deficiente. Y mientras el hambre sigue matando en buena parte del planeta (el número de personas con desnutrición crónica supera los 870 millones), en otras sociedades la obesidad gana terreno (la mitad de los europeos sufren sobrepeso).

Fuente: WWF

El actual sistema de producción de alimentos es, además, causa importante del cambio climático, el agotamiento de los acuíferos y la pérdida de biodiversidad. El consumo de productos de origen animal es responsable del 46 % del consumo total de agua en la UE. Y sii todos quisieran llevar la vida de un ciudadano europeo medio, necesitaríamos los recursos de 2,7 planetas.

“Nos enfrentamos a uno de los mayores retos de la humanidad: asegurar alimentos sanos y nutritivos para una población mundial creciente en un escenario de cambio climático. La única forma de lograrlo es con una dieta sostenible, que permita la producción de alimentos respetando los recursos naturales de los que dependen la agricultura y la pesca”, afirma Celsa Peiteado, coordinadora de agricultura de WWF España. “El proyecto Livewell aporta consejos sencillos a los consumidores para adoptar una dieta sana para la gente y el planeta”.

Fuente: WWF

FALSOS MITOS DE LA ALIMENTACIÓN

En la alimentación, hay una serie de mitos y leyendas que nos han sido inculcadas desde la infancia y que aun seguimos creyendo en ellas, pese a carecer de cualquier base científica. Para eliminar éstas mentiras del mundo de la nutrición, se ha publicado un libro (Comer o no comer, falsedades y mitos de la alimentación -Ed. Planeta-) donde se desmontan estos falsos mitos.

En la sociedad actual, hemos adoptado la idea de que un alimento, además de nutrirnos, tiene que ser una medicina que nos ayude a tener una mejor salud. Esto es del todo falso, ya que ni existen los "superalimentos" ni las dietas milagrosas.

Según cuenta uno de los autores del libro, muchas de estas creencias se deben al hecho de que cada vez se come peor, por lo que un superalimento es un comodín al que podemos recurrir, pero que en ningún caso puede sustituir a una dieta equilibrada junto con un mínimo de ejercicio físico. Además, al ser un recurso fácil, se dejan de lado otros hábitos saludables, pero a priori más aburridos (reducir el consumo de carne, aumentar el de verduras y frutas, no fumar, etc.).

Las dietas (no) milagrosas

Entre estos falsos mitos relacionados con la alimentación, uno de los más extendidos, y la par uno de los más peligrosas, son las llamadas "dietas yo-yo". Esto se debe, a que además de ser perjudiciales para nuestro organismo, nos hacen creer que ciertos grupos de alimentos incrementan el sobrepeso, obligándonos a retirarlos de nuestra dieta. De esta forma, se produce un desequilibrio en nuestra alimentación.

Las nuevas dietas milagro (como la Dukan o la Atkins, por citar alguna) tienen la confianza de la gente porque son atajos, ya en el fondo nadie quiere cambiar su estilo de vida. Según los expertos, lo que has engordado en unos años no se puede quitar en unas pocas semanas, y que para adelgazar de una forma saludable, sería necesario emplear el mismo tiempo que nos llevó coger ese peso.

De hecho, la gran mayoría de la gente que sigue este tipo de dietas, al finalizarlas, coge más peso del que tenían inicialmente. Además, tiene un efecto secundario, ya que cuantas más dietas hagas, más fácil resulta ganar peso y más complicado perderlo.

Esto se debe al comportamiento del organismo, que durante la dieta, no sabe si la menor ingesta se debe a un acto voluntario o a una causa mayor. Por eso, al retomar a una alimentación normal, el organismo reacciona activando la acumulación de grasas y optimizar la supervivencia.

Pese a todo, la industria alimentaria es tan poderosa que es muy difícil no dejarse engañar por éstas dietas milagro, o por las promesas de los productos quemagrasas, que carecen totalmente de ésta función. El único quemagrasas efectivo es comer menos y hacer ejercicio físico.

Sin base científica

Volviendo al tema de los falsos mitos alimentarios, si nos paramos un minuto a pensar en ellos, no tardaremos en darnos cuenta que son absurdos de toda lógica. El problema es que muchos de estos mitos son el resultado de la búsqueda de un culpable barato, que nos exima de nuestra responsabilidad por el estilo de vida que llevamos. De esta forma, el eje del mal de la alimentación está formado, de manera muy poco justa, por la leche, los huevos, la sal, el azúcar, y sobre todo, las grasa. Sin embargo, todos son necesarios en cantidades apropiadas para una alimentación equilibrada.

Un mal ejemplo

La gran mayoría de estos mitos, casi universales hoy en día, tiene una mayor frecuencia y un mayor número de seguidores cuanto peor es la alimentación de una persona. Esta tendencia también puede extenderse a la alimentación de un país entero. En este sentido, podemos destacar el caso de los Estados unidos, cuyo mercado alimentario está saturado de superalimentos, que tienen una gran aceptación por la población porque es una forma sencilla de dejar a un lado la culpabilidad por una dieta poco saludable.

Maria(mdaroca@ctic-larioja.es)Enlace permanenteComentario 0Gravatar: MariaTags: mundosabor, mundo sabor, mitos, leyendas, dietas, dietas falsas, atkins, dukanVisualizaciones: 3780
10:56
02-07-2013

EDUCACIÓN ALIMENTARIA

EDUCACIÓN ALIMENTARIA ¿EMPEZAMOS CON EL CAMBIO?

Cualquier momento es bueno para empezar a cuidarse, muchas veces realizamos cambios en la forma de alimentarnos... Hoy en día, la mayoría de las personas realizan una alimentación condicionada al factor tiempo del que se dispone para sentarse en la mesa y comer. Esto también repercute en la preparación de los menús, si no tenemos tiempo de cocinar comemos lo primero que se nos antoja al abrir el frigorífico o acabamos acudiendo a restaurantes de comida rápida para saciar cuanto antes el apetito y continuar con otra actividad que, generalmente, suele tomar más importancia que la alimentación que estamos realizando...

Otras veces directamente ni nos molestamos en pensar y nos saltamos las comidas y/o cenas a nuestro antojo... El primer paso para empezar a cuidarnos es el cumplir siempre nuestro horario destinado a la ingesta... las recomendaciones estiman en realizar 5 comidas al día: desayuno, comida, cena (se consideran los más importantes y los de mayor carga nutricional...) más el almuerzo y la merienda, que también son importantes en la dieta, aunque podemos omitir una de ellas sin problemas, pasando entonces a realizar 4 ingestas al día.

El desayuno para ser equilibrado debe contener como mínimo 1 lácteo, 1 ración de cereales ( HdeC ) y una pieza de fruta o zumo... con esto nos aseguramos disponer de energía sufiente para pasar la mañana activo y sin necesidad de picotear entre horas. La comida debe de incluir 1º plato, 2º plato y postre. Es la ingesta principal del día. La cena debe de ser abundante pero ligera, incorporaremos sobre todo verduras, ensaladas y fruta. Almuerzo y/o merienda puede ser de 1 yogurt o mini bocadillo...son las ingestas más light del día.

Otra de las costumbres a modificar es sentarse en la mesa y disfrutar de los alimentos que estás comiendo, SIN PRISA por terminar y masticar despacio, ambas cosas nos evitan las digestiones pesadas y acumular gases que nos producen la molesta hinchazón abdominal.

Las presentaciones de las comidas a la hora de servirlas también es muy importante para aumentar las ganas de comer, siempre que podamos incorporaremos al plato toques de color y creaciones originales para disfrutar gustosamente del placer de sentarse en la mesa.

Dicho esto, solo cabe plantearse el cambio y empezar el camino hacia una alimentación más sana y equilibrada...

Suerte y buen provecho!

 

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