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Las patatas y su (injustificada) mala fama.

La patata es una de las verduras menos valorada en la cocina, y también, la que peor fama tiene si nos referimos a la alimentación saludable. Sin embargo, esta mala fama está totalmente injustificada, ya que se trata de un alimento sano y equilibrado que vamos a reivindicar en este artículo.

Un poco de historia

Los primeros indicios de cultivo de la patata se remontan a unos 5.000 años A.C., en lo que actualmente sería Perú. Desde ese lugar se difundió por todo el continente americano, hasta el siglo XV-XVI, que con la llegada de los españoles, fue llevada hacia Europa. No sería hasta siglo y medio después, cuando se convertiría en uno de los alimentos básicos de las dietas europeas, debido a una gran crisis cerealística.

Injusto maltrato hacia la patata

Esta mala fama de la patata se debe, fundamentalmente, a la creencia por parte de gran parte de la población de que es un alimento muy calórico. Es cierto que en comparación con otros vegetales, posee gran cantidad de hidratos de carbono, pero en realidad, aportan muy pocas calorías y su contenido en grasas es muy reducido.

Si comparamos la patata con otros alimentos, veremos que esa fama está totalmente injustificada. Por ejemplo, la pasta aporta hasta 350 kcal por cada 100 g, mientras que la patata supone unas 70 kcal por la misma cantidad. Si que existen hortalizas y verduras con un aporte de calorías mucho menor, peo aun así, la patata no es de los más calóricos.

Por el contrario, la patata tiene un contenido importante en fibra, aproximadamente 2 g por cada 100 g, que incrementan la sensación de saciedad.

Beneficios del consumo de patata.

Una vez que esta mala fama ha sido aclarada, hay que comentar los beneficios derivados de su consumo, teniendo en cuenta que es un producto plenamente introducido en nuestra dieta, y al que estamos acostumbrados.

La patata es rica en minerales importantes para el correcto funcionamiento de nuestro organismo, como el potasio, el fósforo, el magnesio, y en menor medida, el selenio. De todos ellos, cabe destacar el potasio por su acción a la hora de reducir la presión arterial.

Otro aporte de nutrientes importantes son los fotoquímicos, que también ayudan a controlar la hipertensión. Su contenido en fibra es elevado, y además contienen prebióticos, que facilitan el correcto funcionamiento del sistema digestivo. Y por último pero no menos importante, es que no tiene gluten, por lo que resulta un ingrediente ideal a la hora de evitar problemas con la alimentación de celíacos.

La mejor forma de cocinar patatas.

Las posibilidades son variadas, pero si tenemos que elegir un método que conserve las características del alimento, optaremos por la cocción al vapor, al horno o al microondas, ya que evitamos una pérdida masiva de nutrientes.

Si optamos por la fritura, además de que se produce una mayor pérdida de nutrientes, estaremos incrementando de manera importante el aporte calórico, ya que 100 g de patatas fritas aportante casi 500 kcal, mucho más que si optamos por la cocción o el horno.

En el caso de la cocción, si se realiza pelada o en trozos, perderemos gran cantidad de vitaminas y nutrientes hidrosolubles, por lo que lo mejor será cocerlas enteras y sin pelar, o bien cocinarlas en el horno o en el microondas.

 

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