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29-06-2017

NIÑOS: ¿PUBLICIDAD INSANA?

Desde el año 2005 el Ministerio de Sanidad se marcó como objetivo junto con la OMS y otras instituciones comunitarias, disminuir la prevalencia de la obesidad y el sobrepeso así como sus consecuencias, tanto en el marco de la salud pública como en sus repercusiones sociales.

Para ello se creó el Código PAOS que establece un conjunto de reglas éticas que guían a las compañías adheridas en el desarrollo, ejecución y difusión de sus mensajes de publicidad de alimentos y bebidas dirigidos a menores para evitar una excesiva presión publicitaria sobre ellos es decir, es un código de corregulación que permite reducir la presión de venta sobre población infantil y mejorar la calidad y contenido de todo tipo de anuncios de alimentos y bebidas dirigidos a menores. Este código se amplió en el 2012 con la regulación de la publicidad en Internet dirigida a menores de 15 años.

Fuente: https://rociocabreranutricion.com/

Este código enmarcado dentro de la estrategia NAOS representa un paso adelante en el cumplimiento de la Ley de Seguridad Alimentaria y Nutrición (Ley 17/2011), que obligaba a promover acuerdos de corregulación y códigos de conducta con los operadores económicos, con el objeto de prevenir la obesidad y promover hábitos saludables.

A pesar de este tipo de medidas, han aumentado de manera exponencial el número de anuncios publicitando alimentos poco saludables lo que ha fomentado el aumento de la obesidad infantil en España.

Los niños son asediados diariamente con todo tipo de anuncios publicitarios. Es fácil captar su atención, basta con poner colores llamativos. La publicidad infantil no está regulada, solo autocontrolada, por eso OCU exige una normativa que impida la publicidad infantil de productos con perfiles nutricionales inadecuados.

Para la OCU los códigos de autorregulación adoptados por la propia industria no han servido para atajar el problema de la obesidad y ha solicitado recientemente la supresión de publicidad de alimentos no saludables dirigida a niños, considerando fundamental la inclusión de los criterios de la OMS para determinar qué productos deben anunciarse en función de su perfil nutricional.

Según la OCU, esta situación ha llevado a un descontrol en materia de publicidad ya que muchos de los alimentos que se publicitan para el público infantil están muy alejados de cumplir con unos requerimientos nutricionales mínimos.

En opinión de OCU deberían existir regulaciones más ambiciosas y mayores restricciones, limitando la publicidad de productos alimenticios dirigida a menores de 12 años a los productos frescos. Además, aconsejan exigir que los criterios para determinar qué productos exceden en su composición los límites para poder ser publicitados partan de los criterios establecidos por la OMS como base mínima.

Y tú, ¿consideras la publicidad infantil insana?

 

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