EL NUEVO ORO LÍQUIDO: ACEITE DE ARGÁN

El aceite de argán, originario del sudoeste de Marruecos, es hoy en día uno de los ingredientes más empleados en tratamientos de belleza y terapéuticos pero también es el perfecto condimento culinario para dar un sabor especial a platos.

Existen dos tipos de aceite de argan de uso alimentario: el natural, prensado en frío, y el tipo 'bereber' también prensado en frío pero a partir de semillas tostadas.

El aceite de argán tiene un color amarillo claro y transparente con un fuerte sabor y se extrae de las semillas que contienen en su interior los huesos del fruto. Estas semillas se tuestan y se muelen hasta conseguir una especie de miel, que se guarda durante una semana hasta que se seca. Después de esta pasta se extrae el aceite. Este trabajo suele hacerse de forma artesanal por las mujeres que cada cien kilos de fruta solo se consiguen tres kilos de pipas de las que se extrae el aceite.

La variante extraída de las semillas tostadas es muy apreciada en la 'nouvelle cuisine' por su exquisito gusto a frutos secos. Es precisamente este sabor, junto a la fineza de su textura lo que hace del aceite de argan un componente esencial de ensaladas y algunos platos y postres típicos de la cocina marroquí.

Este aceite es nutricionalmente muy similar al aceite de oliva pero resalta su mayor estabilidad debido a su alto contenido en antioxidantes, como es la vitamina E. La composición del aceite de argan es una de las más equilibradas. Es rico, en un 80%, en ácidos grasos insaturados (frente al 73% que presenta el aceite de oliva), el 43% de los cuales son monoinsaturados. Los ácidos grasos esenciales representan el 36%, especialmente el ácido linoleico. También es un alimento inusualmente rico en tocoferoles Alfa y Gamma, y sobre todo rica en vitamina E, que representa un 69% (porcentaje mayor que en el aceite de oliva, que contiene un 12%).

Esta combinación única de ingredientes activos le confiere unas propiedades dermatológicas y terapéuticas únicas. Algunos de sus usos medicinales más extendidos han sido el de alimento cardiosaludable, por su capacidad de disminuir el colesterol perjudicial (LDL) y tratar la hipertensión arterial. Se emplea también para tratar enfermedades de la piel como la neurodermatitis o la psoriasis, por sus propiedades analgésicas y antiinflamatorias.