BEBIDA DE SOJA

En los últimos años, la bebida de soja se ha abierto espacio en los hogares de nuestro país. Su consumo se asocia a motivos dietéticos a la búsqueda de una forma de proveerse de proteínas de origen vegetal. De hecho, la introducción en el mercado de las bebidas de soja en nuestro país se debe a su posicionamiento como sustitutivo de la leche, lo que le permite dirigirse a un segmento de consumidores más amplio, aunque en realidad son dos productos totalmente diferenciados.

Según el Codex Alimentario este alimento consiste en un "preparado con habas de soja secas remojadas en agua y transformadas en puré, hervidas y colado el líquido", o en "preparados con harina de soja, concentrado de soja, aislado de soja", aunque, es común adicionarle otros ingredientes como calcio, vitaminas A y D para asemejarla a la leche de vaca y azúcar, aromas, espesantes y otros aditivos para mejorarle su palatabilidad o sabor.

Las bebidas de soja son un producto vegetal que aporta proteínas en cantidad similar a la leche de vaca (en torno al 3%) pero nunca debemos olvidar que se trata de proteínas de origen vegetal y por ello, siempre resultan de mayor calidad las de la leche de vaca.

Una de sus características diferenciales, es que la bebida de soja carece de lactosa (azúcar de la leche) y de caseína (proteína de la leche), que pueden ser las causantes de ciertas alergias e intolerancias a algunos consumidores.

Respecto a las grasas, la leche de vaca tiene mayor cantidad y además, son principalmente saturadas, mientras que las bebidas de soja tienen en pocas cantidades y son mayormente ácidos grasos insaturados.

Las bebidas de soja no tienen colesterol, sino fitoesteroles e isoflavonas con poder antioxidante, lo que ha animado a muchas personas a optar por este tipo de bebidas para reducir las grasas de su dieta.

Por lo tanto, debemos tener en cuenta que la bebida de soja no es un sustituto de la leche de vaca. Conociendo las diferentes características entre ambos productos, es mejor considerar la bebida de soja como un jugo y no tratar de reemplazar la leche de vaca por ella, salvo en ocasiones particulares como si se es intolerante a la lactosa (actualmente existe también una gama muy amplia de lácteos deslactosados, ya que sobre todo entre los niños, las proteínas de origen animal, las grasas y azúcares propios de la leche son indispensables para crecer), si se tiene alergia a las proteínas de la leche de vaca o si se padecen problemas de colon irritable o enfermedad de Crohn sí que es aconsejable evitar la leche de vaca y sus derivados.