DE LA PRIMERA CERVEZA A HOY

Hay tantos tipos de cervezas en el mundo, que puede pensarse que la receta original se perdió hace años, pero no es así. La primera cerveza la fabricaron los sumerios hace más de 5000 años en el valle que está entre los ríos Tigres y Éufrates, en lo actualmente es Irak, y desde entonces, la base de la elaboración es la misma.

Esta cerveza que hacían los sumerios, la hacían con pan de mezcla de trigo y cebada, dejándolo a remojo en agua, para después dejar fermentar esa agua durante varios días en tinajas de barro, y luego aromatizaban la bebida con dátiles y miel. Esta es la cerveza Sikaru, es sólo uno de los mas de 20 tipos diferentes de cerveza que tenían ya por aquella época, y ésta en concreto la usaban como medicina y para los ritos religiosos.

Una de las claves del éxito de la cerveza fue su poder intoxicante, que una vez se dieron cuenta, vieron que era menos peligroso beber cerveza que beber el agua de la que disponían.

Tras los sumerios, fueron los egipcios los que continuaron con la elaboración de la cerveza, mejorando incluso el proceso de malteado. Ellos utilizaban la cerveza para abastecer a las tropas del faraón, como les daban a cada uno una ración diaria, tuvieron que aprender a fabricarla a gran escala.

Tras los egipcios la fama de la cerveza fue creciendo, llegando incluso a Europa, aunque en los siglos VII y VIII d.C. su fama cayó mucho en Oriente Próximo al llegar el auge del Islam, aunque en Europa ya triunfaba desde el siglo V d.C.

En el siglo V d.C. eran los monjes de los monasterios europeos los que se encargaban de su producción, vendiéndola para conseguir financiación para sus actividades religiosas. Así, fueron ellos los que consiguieron perfeccionar su receta, que sigue siendo la misma que la que se usa actualmente en las grandes fábricas.

Hasta el siglo XVI todas las cervezas se elaboraban en caliente y con fermentaciones altas, es decir, durante la fermentación las levaduras subían a la superficie. Con las épocas de calor, la elaboración de la cerveza se veía en ocasiones imposibilitada, por eso a mediados del sigo VXI, los monjes de Baviera decidieron bajar las cubas con cerveza a unas bodegas en los subsuelos del monasterio, para mantenerlas en frío, y así vieron que se llevaba a acabo una fermentación baja, en la que las levaduras descendían al suelo durante la fermentación, llevándose ésta a cabo más lentamente, y aumentando el tiempo de almacenamiento de la cerveza. A este proceso se le dio el nombre de "lagering", del aleman "lagern" (almacenamiento).

Fuera de los monasterios también se elaboraba cerveza a nivel particular. La gente hacía cerveza en sus propias casas, y esto comenzó a atraer visitantes para probar el preciado líquido, los cuales se convirtieron en clientes, y así llegaron a formarse las "public houses", lo que ahora son los "pubs". Esto favoreció la expansión de la cerveza, y su producción cada vez a mayor escala.

Los avances científicos y tecnológicos de la época, permitieron la automatización y mecanización del proceso, y junto a la aparición del ferrocarril, que permitía su transporte, la industria cervecera se convirtió en uno de los negocios más importantes, incluso a nivel internacional.

El último cambio y más importante, se realizó a mediados del sigo XIX, en 1842, cuando en Bohemia, un fabricante de cerveza llamado Joseph Croll descubrió la manera de cambiar el color de la cerveza, que hasta ahora, era para todas el mismo color marrón oscuro o rojo ámbar, y consiguió hacer la actual cerveza dorada y cristalina, sin turbidez. Además, el hecho de que este descubrimiento se diese en Bohemia, cuando la ciudad era famosa y estaba en auge por la producción de su famoso cristal, esto causó que la cerveza dejase de beberse en vasos de piedra y cerámica, para ser embotellada beberse en cristal, lo cual además, permitía ver ese maravilloso color dorado y cristalino.

El éxito final de la cerveza se consiguió con la refrigeración, permitiendo incluso poder servirla helada, dando paso así a nuestra rubia preferida, la cual, no falta en ningún sarao que se precie.