La memoria

Sabores que evocan recuerdos. ¿Cómo es posible?

Todos hemos experimentado alguna vez la sensación de recordar un momento de nuestra infancia, un momento de nuestro pasado al saborear un alimento, al reconocer un olor... Es una sensación agradable en la mayoría de los casos, ya que nuestra mente decide guardar para estos momentos los recuerdos felices.

Nuestra mente y nuestra memoria son las causantes de esta experiencia, gracias a la memoria podemos recuperar imágenes y escenarios del pasado, recordar nuestra biografía, sin ella no podríamos vivir.

¿A nadie le parece curioso el caso de que mientras come un helado, o disfruta de una sopa, o de una magdalena, de repente le vengan a la cabeza imágenes vivas y sensaciones de su pasado, el recuerdo de estar con 8 años en la cocina de su abuela mientras ella hacia las magdalenas y él dibujaba?

Es una pregunta muy común, que muchos científicos, neurocientíficos y psicólogos del mundo se han hecho, y gracias a sus investigaciones sabemos que este hecho se debe a tres sistemas de la memoria que interactúan entre si.

Primero nuestros sentidos captas las imágenes, olores, sabores o experiencias; de ahí, dependiendo del sentido que haya recogido la información, la sensación pasa a una parte del cerebro u otra. Así formamos la memoria sensorial, la cual permanece en nuestra mente 1 segundo, ya que no podemos guardar cada sensación que experimentamos.

El recuerdo de esa sensación o experiencia, ocupa nuestra mente como una nube de electrones dando chispazos. La información pasa a la memoria a corto a plazo, es decir, la nube de electrones se mueve hasta el hipocampo, donde reposa, y produce modificaciones neuronales.Si ocurre esto, la información se retiene en nuestra mente durante 18 segundos más o menos, pero si esa sensación o experiencia, no es interpretada, disfrutada por nosotros, no llegará al hipocampo, se dispersará. Pero si la información se instaura en el hipocampo, las neuronas hacer llegar la información desde el hipocampo a la corteza cerebral, haciendo que esa información permanezca en nuestra memoria durante mucho tiempo, incluso durante años o toda nuestra vida.

Para poder experimentar esa maravillosa sensación de saborear algo y evocar un momento del pasado, intervienen prácticamente todos nuestros sentidos, desde la vista, el gusto, el olfato... podemos incluso sentir aquella felicidad o aquel estado de ánimo del momento evocado.

Para activar esta memoria involuntaria, el estimulo detonante es esencial. Pasas un día soleado de principios de marzo por un parque y dices: "mmmm, huele a primavera" y te ves sentado en manga corta en un césped con un libro o un par de amigos. Ahora no es primavera, pero tal vez, el césped recién cortado del jardín por el que estás pasando, mezclado con esos primeros rayos de sol de marzo, te llevan inevitablemente a la primavera pasada.

No se tiene muy claro como funciona la mente, es demasiado complicado, pero sea como fuere, el entrar un día helador de enero a una cafetería de Barcelona, pedir un café y una magdalena, y al saborearla, ser transportado inconscientemente y sin remedio 20 o 25 años atrás a la cocina de leña con tu abuela mientras preparabais unas magdalenas de idéntico sabor, es algo tan maravilloso, que apenas se necesita más conocimiento del hecho, nos conformamos con el romanticismo de la situación.