Nueva legislación que impone las aceiteras irrellenables.

El pasado 15 de Noviembre, el Consejo de Ministros aprobó un Real Decreto que impondrá el uso de aceiteras irrellenables y un nuevo sistema de etiquetado, tanto en restauración como en hostelería o catering. Esta nueva norma, propuesta por el Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente, entrará en vigor a partir del 1 de Enero de 2014.

Esta medida se enmarca en el contenido del “Plan de acción sobre el sector del aceite de oliva de la Unión Europea” que establece una serie de medidas encaminadas a mejorar la competitividad del sector oleícola, entre las que se encuentra estimular a los Estados miembros a exigir la utilización de envases que no permitan el relleno en el canal HORECA, compuesto por los establecimientos de hostelería, restauración y servicios de catering.

De esta forma, se pone fin a las diferentes informaciones concernientes al cambio en los usos del aceite en dicho sector. A principios del 2013, todo apuntaba a que la Unión Europea iba a prohibir el uso de envases rellenables, siendo sustituidos por envases monodosis. Sin embargo, poco después, cambiaron de idea debido a la polémica surgida entre los diferentes agentes implicados en el sector.

En esta situación de cambio de marco legislativo, España se ha mantenido firme en su promesa de fomentar un producto tan importante en nuestra gastronomía, cultura y economía. El aceite de oliva español es mundialmente reconocido y quiere cuidarse al máximo tanto la calidad del producto como el buen uso y la información disponible para el consumidor.

¿Qué cambia realmente?

Si hacemos referencia a lo que pone en el Real Decreto, éste dice lo siguiente: “Los aceites que se pongan a disposición del consumidor en los establecimientos de hostelería, restauración y en los servicios de catering deberán presentarse en envases etiquetados, estar provistos de un sistema de apertura que pierda su integridad tras su primera utilización y disponer de un sistema de protección que impida su rellenado una vez agotado su contenido original.”

Es por tanto una forma de evitar los fraudes, al mismo tiempo que se garantiza la calidad del producto final, al mismo tiempo que se mejora la imagen general del aceite de oliva español, y la competitividad de los productores y empresas.