Leche o queso...

No podrían entenderse el uno sin el otro

El queso y la leche son quizás uno de los productos alimenticios que mayores propiedades nutricionales poseen. y van indisolublemente unidos. El queso se elabora exclusivamente de la leche de vaca, de oveja y de cabra. Ambos son productos sanos, nutritivos y especialmente indicados para consumirse en todas las edades. Desde la infancia hasta la vejez. Sólo hay que llevar una dieta equilibrada ya que si su consumo es necesario, su abuso, en cualquiera de los dos casos, puede llevar a desestabilizar los aportes proteínicos.

El queso contiene las mismas propiedades nutricionales que la leche pero mayor cantidad de grasa y proteínas. Por ello, no puede mantenerse una dieta a base de queso, ni teniéndolo como alimento principal, pero ni con el queso ni con ningún otro alimento. El queso es un alimento muy sabroso, muy querido y disfrutado en todo el mundo pero debe ser tomado con moderación, especialmente para las personas con problemas cardiovasculares.

Leche o queso, cada uno en su momento.

La leche y el queso dentro de una dieta gastronómica tiene su momento y casi, su lugar. La leche se toma en el desayuno, con el café, en la merienda de los niños, con cacao, caliente o fría. Está especialmente indicada para aportes de calcio en niños, mujeres y ancianos. El queso, además de su aporte proteínico ha evolucionado hasta convertirse en un productos gastronómico, es decir que se utiliza para cocinar o para degustarlo como postre. Al existir tantas variedades el queso se toma acompañado con membrillo, con nueces, con jamón, untado en tostadas o simplemente con una buena copa de vino.

Los mejores quesos para comer serían los quesos bajos en grasa como el queso fresco de Burgos o requesón, pero ¿quién puede resistirse a una rebanada de pan con queso de cabra o con un de un poco de queso azul?

Como decía Aristóteles, en el equilibrio está la virtud, todo se puede tomar, pero con moderación.