Cerezas

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CEREZAS: LA TENTACIÓN ROJA

Estos pequeños frutos dulces y sabrosos inundan de color los supermercados anunciando el final de la primavera, dando la bienvenida al verano tan esperado. Pero, ¿de dónde vienen y cómo han llegado acabar en nuestras mesas?

Las cerezas datan ya del siglo I a.C. y eran cultivados en la zona comprendida entre el mar Negro y el mar Caspio. Gracias al imperio romano y a sus migraciones su cultivo se extendió por Europa y Asia haciéndose muy populares por su sabor y llamativo color.

Hay tres especies principales de cerezas: cerezo dulce (Prunus avium), cerezo ácido o guindo (Prunus cerasus) y Duke, un híbrido que recoge las mejores características de la especie ácida y dulce.

En nuestro país se cultiva principalmente la especie dulce y su mayor producción se da en las comunidades autónomas de Extremadura, Aragón y Cataluña.

Hay un gran número de variedades, según el Ministerio de Agricultura, alrededor de 50. De las cuales, las que más se cultivan en aquí son: Burlat, Starking, Napoleón, Van, Stella, Summit...

Las cerezas, además de estar riquísimas, también tienen cualidades que son beneficiosas para la salud que van más allá de su aportación de vitaminas, oligoelementos y fibra. Con un solo puñado de cerezas al día, proveemos a nuestro cuerpo de antioxidantes muy beneficiosos para aquellas personas con patologías cardiovasculares y con cáncer, y además previene el envejecimiento celular y el envejecimiento prematuro de la piel.

Con las cerezas también podemos controlar nuestra tensión arterial, ya que son ricas en potasio. Su aporte también se recomienda en aquellas personas que toman medicamentos diuréticos, los cuales ayudan a eliminar líquidos, y con ellos, el potasio. Se ha comprobado que sus compuestos fenólicos son muy favorables en patologías como la hiperuricemia, además ayudan a prevenir el ataque de gota y a aliviar el dolor asociado a la artritis, gracias a que ayuda a reducir el ácido úrico.

También son muy beneficiosas para las embarazadas al aportar ácido fólico. Con tan sólo 150 gramos de cerezas se consigue cubrir el 10% de las necesidades vitamínicas. Además, si se mezclan con fresas o frambuesas y zumo de naranja se multiplica por tres el contenido de ácido fólico.

Para aquellas personas con problemas para conciliar el sueño, que sepan, que las cerezas contienen melatonina, triptófano y serotonina los cuales mejoran los ciclos de sueño y vigilia y mejoran la sensación de relajación.

Como se puede observar, un puñado de cerezas al día es muy ventajoso para nuestra salud y además contribuyen a cuidar nuestra línea ya que aportan muy pocas calorías.

Por lo tanto, aprovechemos que es la temporada de cerezas para cuidarnos y disfrutar de su magnífico sabor.