Comer despacio, un hábito saludable.

De todos es sabido que comer despacio, sin prisas, es un comportamiento muy saludable que nos ayudará a alimentarnos de una manera más beneficiosa para nuestra salud. Comer con prisas es perjudicial para nuestra salud, ya que nuestro sistema digestivo no está preparado para procesar tal cantidad de comida en tan poco tiempo, y por tanto, la digestión y aprovechamiento de nutrientes no son tan eficientes.

¿Por qué comer despacio?

Es cierto que en la actual sociedad moderna, a veces no tenemos demasiado tiempo para sentarnos a la mesa tranquilamente para disfrutar de una buena comida. Sin embargo, hay que hacer un esfuerzo y dedicar un mínimo de 20-30 minutos a cada una de las comidas principales. Además, hay que tener en cuenta que la sensación de saciedad aparece en torno a la media hora después de comenzar a ingerir los alimentos, por lo que, indirectamente, el comer despacio ayuda a perder peso. Esto se debe también a que cuanto más saciados estamos, menos calorías ingerimos.

Otra de las ventajas es que se disfruta mucho más de los sabores de la comida, lo que hace que sea un acto mucho más agradable y relajante, de manera que evitamos recurrir a salsas más o menos sabrosas que enmascaren el sabor primario del plato.

Como ya hemos comentado antes, el sistema digestivo tiene un ritmo de funcionamiento, si la ingesta supera este ritmo, el proceso deja de ser eficiente, por lo que la digestión se hace pesada y perdemos parte de los nutrientes que hemos ingerido.

Por último, no hay que dejar de lado el hecho de la comida sea un acto social, donde podemos relacionarnos con el resto de la gente, olvidando por un rato los problemas que podamos tener. De esta forma, tenemos un momento sin estrés, solo para tener una charla agradable y disfrutar de la comida en compañía.

Consejos para comer despacio

A veces, sin darnos cuenta, comemos demasiado rápido. Para evitar esto, y comer despacio, os indicamos una serie de consejos para lograrlo.

 

  • Bebe agua de manera abundante, conseguirás pausar la ingesta y que esta sea más lenta.
  • Mastica bien cada porción de comida, intentando saborear al máximo cada ingrediente del plato. De esta forma, prestarás más atención a la comida prolongando su ingesta.
  • Intenta dejar los cubiertos sobre el plato de vez en cuando. De esta forma, mientras dejas y vuelves a coger los cubiertos, invertirás un tiempo en el que no estás comiendo, y por tanto los bocados serán más espaciados.
  • Siempre que sea posible, intenta comer sentado a la mesa porque te supondrá un ritmo de ingesta más lento que si estuvieras de pié.
  • Aléjate de distracciones externas, del trabajo, de la televisión, del teléfono móvil, etc., ya que harán que te distraigas de la comida acelerando involuntariamente el ritmo de la ingesta.
  • Incluye un aporte extra de fibra en los platos, de forma que sean más consistentes y su masticación sea más costosa, demorando la comida.