El pan en la dieta actual, un complemento indispensable.

Existen numerosas preguntas y creencias, muchas veces infundadas, en relación a las propiedades del pan y a los efectos que produce en el organismo. A lo largo de la historia, el pan ha sido un alimento básico para muchos pueblos, y actualmente, constituye un pilar básico de lo que conocemos como dieta mediterránea. Sin embargo, en los últimos años, su consumo ha disminuido, debido sobre todo a que gran parte de la gente asocia su consumo a un incremento de peso.

Con el presente artículo, intentaremos aclarar todas las dudas e inquietudes que presenta este alimento, que es indispensable para lograr una correcta alimentación y un buen aporte de nutrientes, dentro de una alimentación equilibrada.

En primer lugar, es importante aclarar los mitos relacionados con el pan, como por ejemplo, que el pan engorda. Nada más lejos de la realidad, ya que si bien es cierto que contiene hidratos de carbono de absorción lenta, no contiene grasas, o su contenido es muy reducido. Lo que si que aporta grasas son las salsas u otros alimentos con los que acompañamos el pan, además de que deberemos evitar en lo posible mezclar el pan con otras fuentes de carbohidratos.

Importante también es comentar que los diferentes tipos de pan, ya sea normal o tostado, presentan una composición nutricional muy similar. Generalmente, se cree que el pan tostado engorda menos, pero la única diferencia con un pan normal es que al primero se le ha eliminado gran cantidad de agua, pero el contenido en nutrientes y calorías permanece sin alterar.

Otro mito relacionado con el pan es la existencia del pan para celiacos. En esencia, este tipo de pan no existe, ya que el gluten es una proteína presente en la harina que tiene una función importante a la hora de obtener un buen pan. Sin embargo, la industria alimentaria ha desarrollado productos similares al pan que pueden sustituir al producto original, si bien su sabor y textura son diferentes.

Una vez despejadas las dudas más importantes sobre el consumo de pan, hay que destacar las ventajas derivadas de un consumo razonable. Como alimento elaborado con cereales y derivados, el pan tiene un elevado poder saciante, con nulo o muy reducido aporte de grasas, mientras que aporta gran cantidad de hidratos de carbono de absorción lenta (aproximadamente un 58 % del total), que son almacenados en nuestro organismo en forma de energía, no de grasas.

El carbohidrato más abundante en el pan es el almidón, que una vez absorbido, no pasa directamente al torrente sanguíneo, sino que pasa a formar parte de una reserva de energía que se va descomponiendo progresivamente en glucosa, de forma que es usado como fuente de azúcares de liberación constante. Además, contiene otros hidratos de carbono, como la fibra, que facilita el correcto funcionamiento del sistema digestivo. El pan integral es el que más cantidad de fibra aporta, ya que en el pan blanco se elimina todo el salvado del cereal, que es la parte más rica en fibra del grano.

Por último, el pan también es fuente de proteínas, ya que contiene aminoácidos esenciales. Sin embargo, el aporte total proteico es reducido comparado con otro tipo de alimentos, por lo que su consumo tiene que ser complementado con otros alimentos ricos en proteínas. En cuanto al contenido en oligoelementos, aporta cantidades destacables de hierro, zinc, magnesio, potasio, niacina, y vitaminas B1, B2 y B6.