La langosta

¿Quién no se ha visto alguna vez degustando una buena mariscada teniendo en su plato una gran langosta? ¿Pero realmente conocemos a este peculiar animal?

La langosta ha sido siempre un crustáceo muy admirado en nuestra gastronomía, indicativo de opulencia y poder económico cuando se sirve, pero que nos puede poner en un compromiso a la hora de comérnosla. Ya era usada por los romanos como alimento en las grandes celebraciones y a día de hoy es considerado un manjar no apto para todos los bolsillos ya que, la sobre pesca de la misma ha hecho que su precio suba desmesuradamente.

Su carne es de las más apreciadas ya que además de su excelente sabor, es un alimento con bajo contenido en grasas y con gran aporte de proteínas de alto valor biológico. Cabe destacar su aporte en vitaminas A y B, importantes para el metabolismo proteico y para la conversión de los nutrientes en energía, etc. En cuanto a los minerales, es rica en fósforo, potasio, magnesio, hierro, calcio y cinc, imprescindibles para el buen estado de huesos y dientes, la funcionalidad de los músculos, etc.

La langosta es un crustáceo decápodo, sin grandes pinzas. Su cuerpo es alargado y, aunque puede alcanzar los 50 centímetros de longitud, raramente supera los 35. Se pueden distinguir dos partes en el cuerpo de la langosta: la cabeza (cefalotórax) y el abdomen (cola). La cabeza es espinosa y en ella destacan dos protuberantes ojos protegidos por estructuras espinosas y dos pares de antenas, que le sirven para ahuyentar a sus enemigos, para relacionarse y son su sentido del tacto. El abdomen o cola tiene forma de abanico y una coloración violácea o marrón, con manchas amarillas.

Es un animal nocturno, muy voraz, que se alimenta de cualquier cosa y aunque sus preferencias son los moluscos y los crustáceos también se alimenta de algas, restos orgánicos, gusanos y en ocasiones, carroña. Durante su migración a aguas mas profundas, las langostas forman una fila tocando con las antenas la cola de la langosta de enfrente. La fila que puede llegar a superar las 100.000 langostas, se asemeja a una serpiente gigante que adquiere forma circular con la cola hacia dentro y las espinas hacia fuera ante cualquier depredador que detecten sus antenas.

La época de reproducción depende de la zona donde se encuentren, en el Mediterráneo va de septiembre a octubre, mientras que en el mar Adriático va de marzo a mayo y de agosto a septiembre. La madurez sexual se alcanza a los 6 años de edad aproximadamente. La puesta se realiza en el agua, y las larvas emergentes sirven como alimento a otras especies, por lo que solo un pequeño número de afortunadas llegarán a ser ejemplares adultos.

Según su origen, tenemos estos tipos de langostas:

  • Langosta americana (Homarus americanus)
  • Langosta europea (Palinurus elephas)
  • Langosta del Caribe (Panulirus argus)
  • Langosta roja (Eunephrops bairdii)
  • Langosta de Nueva Zelanda (Metanephrops challengeri)
  • Langosta japonesa (Metanephrops japonicus)
  • Langosta africana (Metanephrops mozambicus)
  • Langosta china (Metanephrops sinensis)
  • Langosta de Juan Fernández (Jasus frontalis)
  • Langosta del Atlántico (Acanthacaris caeca)
  • Langosta espinosa (Acanthacaris tenuimana)
  • Langosta azul (Cherax quadricarinatus)
  • Langosta mora o rosa (Palinurus mauritanicus)
  • Langosta cubana (Palinurus spp)
  • Langosta real (Palinurus regius)

En el mercado puedes encontrarla en diferentes formatos, cocida, fresca, congelada o en conserva y normalmente son cuatro tipos de especies las que vemos comercializadas. La langosta mora y la langosta africana son originarias de las costas de África. Son muy similares entre sí, siendo la africana más verde y con bandas más claras en los laterales de su cuerpo y cola. La langosta africana tiene antenas más espinosas que de las otras langostas y puede ser conocida como langosta del Cabo o langosta verde. La langosta mora es más clara que la langosta común y su cabeza es más grande que su cuerpo. La langosta cubana la identificarás porque se comercializa congelada con la etiqueta de su procedencia, que son las costas de Cuba.

Pero... ¿Sabemos conservarla y prepararla? Muchas son las recetas que giran en torno a este sabroso animal pero siempre hay que tener presente que a la hora de tomar marisco que su cocción es fundamental para disfrutar de su sabor, degustando una carne tierna y sabrosa. Si la compramos viva deberá echarse en agua fría y si por el contrario la compramos muerta, deberá echarse en el agua ya hirviendo unos 8 minutos por kg de langosta y se dejará enfriar unos quince minutos.

Os recomiendo probarla cociéndola en agua con sal, zanahoria, cebolla, laurel, una ramita de tomillo y otra de perejil, vino blanco y unos granos de pimienta...!!No os defraudará su sabor!!!