Los beneficios del pescado azul

Los nutricionistas nos recomiendan una ingesta de varias raciones de pescado azul en nuestra dieta, por el aporte de grasas saludables: omega-3, de vitaminas, etc.

Sanos y sabrosos, cocinado de mil formas...son un aliado indiscutible de nuestra dieta, pero ¿Por qué? En Mundosabor os lo contamos.....

El consumo de pescado azul aporta ácidos grasos como el oleico, el linoleico (esencial, porque el organismo no lo puede sintetizar y sólo lo obtiene a través de la alimentación) y el omega-3.

Es este último tipo de ácido graso, precisamente, el que favorece niveles más bajos de colesterol en sangre, reduciendo el riesgo de que éste se acumule en las arterias y desemboque en alguna enfermedad coronaria.

El omega-3 actúa reduciendo los niveles en sangre del conocido como colesterol malo (LDL), y aumenta ligeramente el buen colesterol (HDL), de forma que reduce el riesgo de la formación de coágulos de sangre o de trombos.

Por ello, el consumo de pescado azul es especialmente beneficioso para quienes sufren alteraciones circulatorias. Y de hecho, en caso de enfermedad cardiaca o alteraciones de los niveles de grasas y colesterol, conviene aumentar el consumo de pescado azul, siempre que sea posible, pasando de las dos ingestas recomendadas por semana hasta las cuatro.

Los omega 3 también actúan inhibiendo la formación de placas en el interior de los vasos sanguíneos, lo cual es un factor protector frente a las enfermedades cardiovasculares. También se ha comprobado que este tipo de grasas reducen la presión arterial y la viscosidad sanguínea.

La proporción de ácidos grasos omega-3 que nos aporta el pescado azul depende de diversos factores que afectan al pescado:

  • La edad y el tamaño: A más edad y peso, mayor proporción de grasa.

  • La época del año de pesca: Algunas especies acumulan más grasa en determinadas estaciones, por ejemplo la caballa contiene el doble de omega-3 en otoño que en invierno.

  • El medio en el que viven: Los pescados marinos que viven en aguas profundas contienen más omega-3 que los de agua dulce.

  • La temperatura del agua: Los de aguas frías, como el salmón y la caballa, son más ricos en este nutriente.

  • La alimentación del pez: Los que se alimentan de plancton, muy rico en omega-3, como las anchoas, el bonito o el atún, tienen mayor cantidad de este ácido graso.

  • El estado de desove: Los pescados acumulan grasa como reserva de energía antes de la puesta de los huevas.

  • La distancia recorrida antes del desove: El salmón rey, a diferencia del salmón rosa, cuenta con grandes depósitos de grasa porque recorre mayores distancias antes de desovar.

A disfrutar de una de las delicias que nos ofrece nuestra dieta mediterránea.....el pescado azul.