Tomate

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El tomate...el protagonista de las ensaladas de verano....

La existencia del tomate data del 700 a.C., en Perú y México. Viajó a Europa, en el siglo XVI, después de la conquista de los españoles del imperio azteca, donde el tomate se le conocía como xitomatl, fruto con ombligo.

En países como Italia al tomate se le denominaba "pomo d'oro" (manzana dorada) porque los primeros cultivados tenían color amarillo. En Francia, ya en el siglo XVIII, se conocían como "pomme d'amour" (manzana de amor). Sin embargo, durante el siglo XVI en Gran Bretaña, el tomate se consideró no apto para el consumo, aunque finalmente en el siglo XVIII su consumo se extendió, considerándose un alimento de "uso diario".

El cultivo de esta hortaliza en España representa una parte importante del sector hortícola, permitiendo que podamos disfrutar de ellos todo el año. Aunque todos sabemos que la época de excelencia de los tomates es de agosto a octubre, siendo mucho más sabrosos.

La producción total es de 4 millones de toneladas y buena parte de ellas se destinan a exportación a países como Francia, Marruecos, Bélgica y Holanda. El consumo medio de tomate fresco por habitante y año es de 13 kg.

Principales variedades de tomate

Existen gran cantidad de variedades de tomate. Una aproximación de las que podemos encontrar en el mercado son:

  • Tomate pera: es un tomate con una forma que recuerda a esta fruta. Se puede consumir solo, con aceite de oliva, o emplear para hacer salsa de tomate o sopas como el gazpacho. Esta variedad es la que se emplea en la industria conservera.
  • Tomate de rama: de tamaño pequeño y forma esférica. La gran ventaja de este tomate es que, almacenado en un lugar fresco y seco, se conserva durante largos periodos de tiempo.
  • Tomate cherry o cereza: como su nombre indica, se caracteriza por sus diminutas dimensiones y su forma redonda. Estas características, junto con su sabor afrutado, la convierten en un elemento decorativo de platos y ensaladas.
  • Tomate negro de Crimen: su nombre hace referencia al color de sus frutos. De sabor más dulce, es idóneo para degustar con un buen aceite de oliva.
  • Tomate raf: tomate almeriense de gran sabor que se caracteriza por un elevado grado de azúcares (glucosa y fructosa), un aspecto carnoso y gusto muy dulce.

Beneficios del tomate

Se trata de una hortaliza de poco valor energético, ya que prácticamente son todo agua (95%), siendo un alimento perfecto para incluirlo en dietas de adelgazamiento.

Es fuente importante de minerales (potasio y magnesio, principalmente). De su contenido en vitaminas destacan la B1, B2, B5, y sobre todo la vitamina C. Esta última protege las células del daño oxidativo y beneficiosa para el funcionamiento del sistema nervioso e inmune. A la vez, facilita la absorción del hierro no-hemo, que es el hierro presente sobre todo en los alimentos vegetales.

El tomate también es rico en licopeno, un pigmento antioxidante que le da el característico color rojo.  

Hay muchos estudios que recogen los efectos beneficiosos de este pigmento. Algunos de ellos relacionan su consumo con un menor riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares al reducir los niveles de colesterol "malo" o LDL. También previene de padecer algunos tipos de cánceres como el de pulmón, y de próstata sobre todo.

Hay que saber que la cantidad de licopeno que contienen los tomates depende de la variedad y del grado de madurez que al triturar y cocinar el tomate y aliñarlo con aceite facilita al organismo la absorción del mismo. El tomate también es eficaz para tratar el estreñimiento dentro de una dieta rica en fibra.

El tomate y las patologías

Durante muchos años se ha estado prohibiendo el tomate a las personas que padecían cálculos renales debido a su contenido en ácido oxálico. El ácido oxálico al unirse con el calcio forman sales insolubles (oxalato cálcico), formando los conocidos cálculos o piedras.

Sin embargo, su contenido en ácido oxálico es moderado (5,3 mg/100 g), similar al de muchos otros alimentos e inferior al de la lechuga (17 mg/100 g), el té (83 mg/100 g) o las espinacas (779 mg/100 g). Por lo que el consumo de tomate no tiene por qué estar contraindicado.Sin embargo, en aquellas personas que presenten un estómago delicado, su consumo puede no ser recomendado debido a su acidez, aunque dependerá de la tolerancia de cada persona.

¿Cómo conservar el tomate en casa?

Conviene comprarlo semimaduro porque sigue madurando durante el almacenamiento.

No necesitan condiciones especiales de conservación, aunque pueden refrigerarse. Entero, se puede guardar en la nevera hasta 6 u 8 días y su piel y acidez hacen que no haya pérdidas significativas de vitaminas. También se puede conservar triturado conservándose hasta un máximo de dos días.

El tomate crudo no resulta apto para la congelación ya que se reblandece, aunque si se pueden utilizar para cocidos, guisados y salsas.

Como vemos, el tomate es una hortaliza muy apreciada por sus características. Hay gran variedad para escoger y además es beneficioso para nuestro organismo por su función antioxidante, así que esta temporada habrá que disfrutar de ellos, ¿no?.