La obesidad y el sobrepeso... Una preocupación a nivel mundial.

La obesidad es una enfermedad causada a menudo por factores que están fuera del control de un individuo y muy relacionadas con los hábitos de alimentación. La ciencia demuestra que la genética y los genes de cada individuo pueden causar ciertos trastornos que dan lugar a la obesidad.

Sin embargo, no todos los individuos que están predispuestos a la obesidad se vuelven obesos. Las autoridades en materia de salud están actualmente promoviendo estudios para determinar cuáles son los genes que más contribuyen a la obesidad. Este es un campo de investigación muy interesante que podría ayudar a millones de personas a evitar las complicaciones de salud asociadas con la obesidad.

La Organización Mundial de la Salud reconoce que la obesidad tiene una prevalencia similar o superior a la de la desnutrición y las enfermedades infecciosas. Por esta razón, si no se toman medidas drásticas con el fin de prevenir y tratar la obesidad, más del 50% de la población mundial van a ser obesos en 2025. 

La obesidad es, por lo tanto, una enfermedad crónica con gran prevalencia en los países desarrollados, que afecta a los hombres y mujeres de todas las razas y edades.

Pre-obesidad y la obesidad son importantes problemas de salud pública que exigen una estrategia conjunta que incluye la promoción de la alimentación saludable y un estilo de vida más activo, así como hacer un tratamiento adecuado disponible y cuidados posteriores.

A nivel europeo los datos presentados por EUROSTAT indican estimaciones que sugieren que más de la mitad de la población de la UE será de sobrepeso u obesidad. Este estudio se está realizando en 2013-15 cuyos datos conoceremos en Diciembre de 2016. http://ec.europa.eu/eurostat/ (Eurostat es la oficina estadística de la Unión Europea situado en Luxemburgo. Su misión es proporcionar estadísticas de alta calidad para Europa)

Varias conclusiones de este estudio indican que “la proporción de la población que tenía sobrepeso u obesidad generalmente aumenta con la edad”

“A medida que el nivel de educación de la mujer aumenta, la proporción de sobrepeso u obesidad también lo hace” para los 18 Estados miembros de la UE estudiados.

De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), Europa ocupa el segundo puesto con el porcentaje más alto de personas con sobrepeso u obesos.

A nivel mundial, la proporción de adultos (mayores de 20 años) que eran obesos o con sobrepeso se estimó en un 35%.

El número de personas con sobrepeso y obesidad ha ido creciendo en los últimos años y muchas personas les resulta cada vez más difícil mantener un peso "normal" en un “entorno propicio” a la obesidad.

Este entorno tiene varios enfoques: dificultades para acceder geográficamente o económicamente a los ingredientes de una dieta saludable, la falta de habilidades en la cocina, la abundancia y la comercialización de alimentos ricos en energía, el ritmo de vida urbana y las presiones del estilo de vida que a menudo reducen la oportunidades para la actividad física (tanto en el trabajo como para el ocio).

Mientras que la obesidad era considerada un problema sólo para los países de altos ingresos, ha habido un aumento considerable de la proporción de personas de los países de ingresos bajos y medios que se consideran con sobrepeso u obesidad (especialmente en las zonas urbanas, donde la gente es más propensa a un estilo de vida sedentario).

En España la Fundación de la Sociedad Española para el Estudio de la Obesidad (SEEDO), dentro de la campaña “Prevención de la Obesidad. Aligera tu vida” establece que el 94% de los encuestados considera la obesidad como un problema de salud pública bastante (48%) o muy importante (46%).

El control en lLa nutrición o ingesta de alimentos, en relación con las necesidades dietéticas del cuerpo y la obesidad, es un factor clave para combatirla o prevenirla.

Una buena nutrición - una dieta adecuada, bien balanceada combinada con actividad física regular - es una piedra angular para una buena salud.

Las recomendaciones específicas para una dieta saludable incluyen: comer más frutas, verduras, frutos secos y cereales; reducir la sal, el azúcar y las grasas.

La mala nutrición puede reducir la inmunidad, aumento de la susceptibilidad a las enfermedades y trastornos del desarrollo físico y mental.

De hecho, en toda la UE, seis de los siete factores de riesgo más importantes para la muerte prematura (la presión arterial, el colesterol, el sobrepeso, la mala nutrición, la inactividad física y el abuso del alcohol) están relacionados con nuestros hábitos de alimentación.