Metales pesados en el pescado

Dentro de una dieta equilibrada y saludable, el consumo frecuente de pescado es imprescindible. Sin embargo, a veces desconocemos que especies consumimos y que origen tienen éstas. Es por ello que en los últimos años hay un incremento en la preocupación por parte del consumidor de los metales pesados que pueden contener las diferentes especies de pescado disponibles en el mercado.

Un estudio presentado recientemente por investigadores de la Universidad de Granada analiza los niveles de metales tóxicos (mercurio, cadmio, plomo, estaño y arsénico) presentes en diferentes especies de pescado y marisco. Este trabajo, presentado en la revista Environment International, analizó un total de 485 muestras de 43 especies diferentes, entre los que encontramos 25 pescados frescos, 12 pescados en conserva y 6 congelados.

La pintarroja, el pez espada, los mejillones y los berberechos son las especies que acumulan una mayor cantidad de metales tóxicos. Sin embargo, la panga, que tradicionalmente se ha considerado como una de las más contaminadas, y el bacalao congelado, son los dos tipos de pescado más seguros.

De las especies analizadas, el 60 % procedía de caladeros españoles, el 10 % del resto de Europa y el 30 % restante de caladeros de terceros países (hay que tener en cuenta que varias especies, como la panga, la perca o el calamar congelados provienen de Vietnam, Tanzania o Argentina, respectivamente).

Esta investigación reveló que la concentración media de mercurio, cadmio, plomo, estaño y arsénico que se halló en las especies analizadas están por debajo de los límites admitidos por la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA). Así, sólo 6 de las 485 muestras analizadas superaron los límites máximos permitidos, mientras que en 174 (el 36%) los niveles de metales tóxicos fueron incluso inferiores al umbral de detección establecido por la legislación vigente.

El autor principal de esta investigación, el catedrático de Toxicología de la UGR Fernando Gil Hernández, recomienda diversificar el consumo de pescado y marisco, y no restringir el consumo de ninguna especie concreta.