Espelta. Un cereal "TOP"

La espelta (Triticum Spelta y Triticum Diccocum) es una variedad de trigo que se cultiva desde hace unos 7.000 años, tanto en la antigua China como en el Antiguo Egipto.

Fue la base de la alimentación humana durante siglos, valorada por sus propiedades y su sabor; pero hace casi un siglo cayó en desuso.

Su cultivo quedó relegado a comunidades tradicionales que valoraban los alimentos más naturales.

Se diferencia por su cáscara, muy difícil de eliminar, y que le confiere una gran resistencia a plagas, lo que lo hace un cultivo ideal para el cultivo ecológico, por su resistencia natural.

Su valor nutritivo

Apenas se ha modificado genéticamente, y según los expertos, parece que esto influye sobre su efecto en el organismo, en el sentido de que produce menos alergias y se digiere y se asimila mejor que el trigo común.

Es un alimento moderadamente calórico (unas 338 cal/100 g) con unos nutrientes de muy buena calidad.

Desde un punto de vista nutricional es un cereal rico en proteínas (contiene 8 aminoácidos esenciales), vitaminas (grupo B, vitamina E y betacarotenos) y minerales (como el fósforo, hierro y magnesio).

La espelta tiene más proteínas (14,5%) que en el trigo común (11,5%), y además son ligeramente más completas porque son menos deficitarias en el aminoácido lisina, necesario para su asimilación.

Aunque es más pobre en gluten que los trigos panificables, es un alimento no recomendado para los intolerantes al gluten.

Es un cereal con abundante fibra y presenta un índice glucémico bajo, es decir, que su asimilación en el organismo es lenta y progresiva. Esto evita altibajos de glucosa en la sangre; muy adecuado para los que realicen esfuerzos prolongados.

Su contenido en grasas es muy bajo y tiene un alto porcentaje de ácidos grasos monoinsaturados, en especial el oleico, igual que el aceite de oliva, y el linoleico u omega-6, ambos beneficiosos para el control del colesterol.

Además contiene las vitaminas B1, B2, B3, ácido fólico o E, minerales como el magnesio, manganeso, fósforo, hierro, cobre, cinc, selenio o potasio; mucopolisacáridos, lignanos, glucanos, ácido silícico, fitosteroles vegetales, compuestos fenólicos siendo uno de los cereales más completos.

Podéis encontrarla como base de panes de gran sabor y durabilidad; y comprobar su delicioso aroma y sabor, que nos recuerda a los panes de antes.