La Sal: Algo más que un ingrediente a declarar en la etiqueta

El nuevo Reglamento de Información al Consumidor (Reglamento (UE) nº 1169/2011) hace especial hincapié en conseguir a traves de un etiquetado correcto, que todos los consumidores estemos informados sobre los alimentos que comemos o compramos.

Todas las etiquetas de los productos alimenticios deberán incluir información clara y legible de la composición nutricional de los mismos incluyendo el valor energético (calorías) y la cantidad de grasas, grasas saturadas, carbohidratos, azúcares, proteínas y sal de los productos.

Pero… ¿sabemos que tipos de sal existen? La sal es quizás el único ingrediente que puede ser común casi todas las recetas culinarias y a su vez es mirado con recelo por parte del consumidor. El 40% de la misma es sodio, ingrediente necesario en la dieta para el correcto funcionamiento del organismo, pero que en exceso, puede ocasionar problemas de salud. La cantidad mínima de sodio recomendada es de 500 mg diarios, cantidad que se cumple tomando 1.2 g de sal al día, por lo que es conveniente no abusar de la misma ya que el sodio esta presente de forma natural en muchos mas ingredientes culinarios. Debemos olvidarnos de aquella distinción entre sal fina o sal gorda porque ahora, en el mercado hay muchos tipos de sal

Existen varios tipos de sal en el mercado aunque algunas solo las encontraremos en tiendas de delicatessen:

  • La tradicional sal de mesa, la más usada por el consumidor para aderezar sus platos. Aporta entre un 95-99% de cloruro de sodio después de haber sido sometida a un refinamiento.
  • Sal marina proveniente del agua del mar evaporada aporta un 86% de cloruro de sodio y minerales adicionales.
  • Sal yodada enriquecida con yodo para suplir el déficit del mismo y prevenir enfermedades.
  • La Flor de sal, muy de moda hoy en día entre los grandes chefs. Es la sal en estado puro, sin someter a ningún tratamiento, y la que mas yodo natural presenta en su composición.
  • Sal de guérande, de cristales grandes grisáceos debidos al color del fondo marino del Atlántico de la región de las costras de Bretaña francesa en las que se obtiene. No presenta aditivos y es muy rica en magnesio y otros oligoelementos.
  • Sal negra poco refinada y con abundantes oligoelementos.
  • Sal Maldón usada como condimento en la alta cocina. Procede de las salinas que existen en el condado que hay en Essex (Inglaterra), no se suele recolectar todos los años debido a que es necesario que existan unas condiciones climatológicas apropiadas, su elaboración es puramente artesanal y laboriosa. Posee gran pureza natural y un fuerte sabor salado.
  • Sal ahumada, condimento cada vez más habitual en las cocinas. Es el resultado de añadir a la sal aditivos que le dan un marcado sabor y olor a humo.
  • Sal rosa del Himalaya: esta presente en los estratos geológicos sedimentarios del Himalaya, procedente del enorme océano que allí había hace 200 millones de años. Es única ya procede de antiguos océanos no contaminados. Es una sal de roca con un característico color rosado de grano grueso y bastante dura, y posee un sabor amargo no es apto para todos los paladares.
  • Oshima Island Blue sal marina procedente de la isla de Oshima en Japón y generada al evaporarse el agua que ha entrado a consecuencia de las mareas de unas vasijas originando una sal de color ocre, consecuencia del recipiente donde se forma.
  • Sal Kosher: Este tipo de sal se extrae del mar y a veces de la tierra. Se usa para la preparación de comidas, en especial de la carne y es la preferida para la cultura judía
  • Sal hawaiana: puede ser roja o negra. La roja proviene de un mineral llamado Alaea mientras que la de color negro obtiene su nombre en honor gracias a la adición de carbón.

Aunque aquí hemos hablado de algún tipo de sal existen muchos mas que dan sabores únicos a nuestros platos así que ya sabéis, si viajáis no dudéis en comprar alguno de ellos. Seguro que triunfareis con sus sabores en vuestra cocina.