La Stevia, ¿edulcorante natural o artificial?

Actualmente, el abuso de la cantidad de azúcar en los alimentos es uno de los problemas actuales de la industria alimentaria. Relacionado con ello ha surgido un ‘nuevo‘ edulcorante, la Stevia. Pero ¿es un edulcorante natural o artificial?

Pues según se mire. La planta de la que se extraen los glucósidos de esteviol (Stevia rebaudiana) sí es natural. Sin embargo, los glicósidos de esteviol (E960) no son naturales.

Fuente 1: www.mundonatural.tv

El producto de extracción de este compuesto requiere la desecación de la planta, extracción húmeda de los compuestos, nanofiltrado… y otra serie de procesos. El producto resultante es entre 200 y 300 veces más dulce que el azúcar y es estable al calor y a variaciones razonables del pH, aunque no es fermentable.

Como la gran mayoría de los aditivos autorizados, presenta un valor máximo de Ingesta Diaria Admisible (IDA), que se encuentra en 4 mg por kilogramo de peso corporal, lo que lo convierte en el edulcorante con la menor cantidad diaria admisible (la sacarina son 5 mg por día y kg de peso o el ciclamato son 11 mg/kg), a pesar de ser supuestamente natural.

En cuanto a su metabolización, los glicósidos de esteviol se descomponen en el intestino en esteviol y este, una vez absorbido, es expulsado por la orina como glucurónido de esteviol.

Así que respondiendo a la pregunta: la planta es natural, el endulzante no.

Lamentablemente, los supuestos beneficios que las terapias alternativas han adjudicado a la planta se han trasladado erróneamente al aditivo. Siendo así que el uso comercial de la planta con fines alimentarios no está autorizado en la Unión Europea.

La razón es bastante clara: además de los glucósidos de esteviol, la Stevia rebaudiana contiene otros componentes con actividad farmacológica, alguno de ellos con clara actividad hipotensora y otros capaces de provocar infertilidad. Al usar la planta al completo, no se puede elegir que unos compuestos hagan el efecto deseado en cada momento, pero el resto no.

A pesar de todo lo que escuchamos acerca de los edulcorantes artificiales y sus riesgos, en el 2013 la Declaración de Chinchón creó un decálogo sobre los edulcorantes sin y bajos en calorías donde se señala la seguridad de los mismos que han sido empleados durante más de un siglo para consumo humano. Además, debemos ser conscientes de que todos los edulcorantes empleados en la actualidad han sido sometidos a rigurosas pruebas de seguridad y que los mismos no pueden vincularse a enfermedades no transmisibles, por lo tanto, su seguridad queda confirmada por esta Declaración elaborada por un equipo multidisciplinario.