Parte 4. Nos iniciamos en la cata de vinos.

Hemos profundizado sobre como se cata profesionalmente un vino.

El primero de los artículos sobre COMO CATAR UN VINO los publicamos el 05/03/2014 donde os contamos como iniciarnos en la cata de vinos, en el artículo del 12/03/2014  os hablamos de aromas del vino y la fase olfativa.

En el artículo 02/04/2014 nos centramos en la fase gustativa.

Hoy os vamos a hablar de vocabulario, os vamos a definir esos términos tan complejos que rodean al mundo del vino, y que escuchamos de los expertos.

Acerbo: Se dice del vino que es a la vez áspero, duro y ácido.

Acídulo: En la cata, se dice del vino cuya acidez resulta excesiva y desagradable.

Afinado: Vino delicado y aromático que recuerda el sabor y el olor del fruto. Es una característica propia de los vinos jóvenes que desaparece con el tiempo.

Agresivo: Vino cuyas condiciones de aroma y/o sabor invalidan la sensibilidad del catador para continuar la cata.

Agriado: Vino que presenta una alta acidez volátil (avinagrado).

Aguado: Calificativo para un vino muy débil en grado, color, acidez y cuerpo.

Ahilado: Vino afectado por una enfermedad producida por bacterias anaerobias. Presenta consistencia aceitosa.

Ahumado: Aroma y sabor que adquieren algunos vinos al contacto con el tostado de las barricas.

Ajerezado: Que recuerda a los vinos de Jerez.

Alcalino: vino de pH muy alto con el color apagado, aroma pobre y poco sabor.

Alcohólico: Vino en el cual se percibe claramente su contenido alcohólico en nariz y paladar.

Aliáceo: Ligero gusto a ajos, propio de un vino joven, que tiende al sulfhídrico o al mercaptano, pero débilmente.

Amable: Se dice del vino que es muy afrutado y posee buen equilibrio, pudiendo a veces resultar algo abocado y resultando muy agradable en la cata.

Amargo: Gusto específico que se aprecia en la parte posterior de la lengua. No debe ser confundido con el sabor del tanino o con los sabores metálicos.

Amplio: Se dice del vino que resulta lleno, completo y rico en matices.

Anisado: Con sabor u olor que recuerda al anís.

Anubado: Vino blanco con aspecto empañado y grisáceo.

Añada: Partida de vino procedente de la misma temporada de vendimia.

Ardiente: Vino desequilibrado por un excesivo contenido alcohólico.

Armónico: Se dice del vino muy equilibrado en sus componentes.

Aromatizado: Vino al que se han adicionado aromas artificiales.

Áspero: Vino rudo y astringente que transmite sensación de dureza y se agarra al paladar.

Aterciopelado: suave y fino al paladar.

Austero: Calificativo que se emplea para describir vinos equilibrados y gratos pero sin una gran expresividad.

Basto: Vino vulgar, sin finura.

Breve: Con sensaciones de poca duración, sin persistencia.

Brillante: Vino perfectamente límpido y transparente.

Bouquet: Conjunto de sensaciones aromáticas que transmiten a un vino elegante su crianza y guarda.

Cabezón: Vino desequilibrado por un exceso de alcohol.

Caliente: Sensación de calor debida al alcohol y otras materias extractivas de un vino sin asperezas, pero alcohólico.

Carácter: Vino que posee una cierta personalidad y calidad.

Carnoso: Vino completo, lleno y bien estructurado, con peso en la boca.

Complejo: Vino que ofrece una amplia gama de sensaciones, armonía y equilibrio.

Completo: Calificativo de un vino que satisface por su equilibrio y plenitud.

Común: Vino sin cualidades específicas. Sin defectos ni partes destacables. Ordinario.

Corto: De sabor débil y fugaz.

Cristalino: Vino límpido y brillante en grado máximo.

Crudo: Vino muy joven, verde, que todavía conserva aromas de levadura, aunque sin carácter negativo perdurable.

Cuerpo: Característica ligada al grado alcohólico, al extracto seco y a otros elementos sápidos. Un vino con cuerpo es un vino estructurado, que posee fuerza y vinosidad.

Débil: Poco expresivo.

Decolorado: Vino escaso de color.

Decrépito: Vino que ha perdido con el paso de los años todos los atributos.

Delgado: Vino de baja graduación alcohólica, poco extracto y baja acidez.

Delicado: Vino que ofrece sensaciones sutiles y delicadas en la boca. Quizá no muy intenso, pero sí armonioso, vivo y agradable.

Desequilibrado: Desprovisto de armonía, unos elementos se encuentran en exceso y otros están ausentes.

Descompuesto: Vino que ha sustituido sus virtudes por defectos debido a una mala conservación.

Desvaído: Vino escaso en aromas y sabor.

Distinguido: Conjunto armónico agradable que destaca por su elegancia.

Duro: Ácido, astringente y sin finura.

Elegante: Se dice de los vinos armoniosos y sutiles.

Equilibrado: Vino que presenta un conjunto armonioso de caracteres, sin que ninguno sobresalga sobre los demás.

Fatigado: De calidad momentáneamente baja en aromas y sabores.

Finura: Característica que distingue a un vino por su aroma y sabor.

Flojo: Vino de escasas cualidades, generalmente de baja graduación alcohólica.

Fragante: Un vino cuyos componentes aromáticos están acentuados y ofrecen un agradable perfume.

Franco: Se dice del vino completo, sin aromas ni sabores extraños.

Fresco: Vino de buena acidez que transmite a la boca una agradable sensación de frescor.

Fuerte: de alto color, cuerpo y contenido alcohólico.

Gordo: Vino muy coloreado, espeso y áspero.

Grueso: Vino de fuerte color y extracto.

Hueco: Vacío, sin aroma o sabor.

Largo: Que deja en la nariz y la boca una sensación agradable y prolongada.

Ligero: Con poco cuerpo y alcohol.

Lleno: Vino que colma la boca, bien estructurado y suave, con grado alcohólico adecuado.

Magro: Vino bien dotado de color y aroma pero sin cuerpo.

Medicina: Aroma presente en el vino que recuerda a sustancias medicinales.

Nervio: Vino con carácter, rico en cuerpo y extracto. Vivo.

Ordinario: Vulgar, sin atributos.

Oxidado: Alteración del aroma, color y sabor de los vinos por contacto con el aire.

Pálido: Falto de color en blancos y rosados.

Pasado: Vino que ha perdido con el tiempo sus virtudes.

Peleón: Corriente, ordinario.

Pesado: Vino poco agradable de tomar, falto de acidez y viveza.

Picado: Avinagrado.

Picante: Sensación que provoca en la boca la fina burbuja de CO2 que desprenden algunos vinos.

Quebrado: Vino con defecto de limpieza. Vino enturbiado con un aroma amortiguado y un sabor áspero.

Recio: Vino de buen cuerpo. En plenitud.

Seco: Vino sin restos de azúcar.

Sedoso: Suave, aterciopelado en el paso de boca.

Suave: Armonioso, sin demasiados ácidos ni taninos, agradable al paladar.

Sutil: Fino y delicado

Tánico: Vino que muestra en boca la astringencia de sus taninos.

Terroso: Con sabor y aromas de tierra.

Tierno: Vino ligero, con poco extracto.

Tipificado: Vino que mantiene sus cualidades uniformemente en el tiempo, independientemente de las cosechas.

Tranquilo: Que ha finalizado su fermentación y no desprende carbónico.

Turbio: Vino sin limpidez, con materias en suspensión.

Untuoso: Vino fluido y oleoso, que impregna la mucosa bucal.

Vacío: Sin sabor, sin cuerpo.

Verde: Vino con exceso de acidez debido a la falta de madurez de las uvas

Velado: Vino ligeramente alterado en su limpidez.

Para conocer y valorar la calidad de un buen vino debemos centrarnos en el color, el olor… disfrutar del mundo del vino, a interpretar lo que nos está contando desde la copa.

Ahora queda abrir las botellas y empezar a diferenciarlos poco a poco…