Sensorialidad: Factores no conscientes (II)

Hace unas semanas comentábamos en Mundo Sabor cuáles eran los factores no conscientes del ser humano que afectaban a nuestra sensorialidad, pero ya dijimos que continuaríamos ampliando ese punto, porque, aunnque parezca increible, somos muy influenciados por cosas de las que no somos consientes, y de ahí vienen muchos de los comportamientos del ser humano. Continuémos leyendo y aprendiendo que los seres humanos hacemos cosas como estas:

  • Juzgamos rápidamente a la gente según su cara. Entendemos que “en la cara se ve la naturaleza moral de la persona”. Y esto se debe a estímulos sensoriales que vienen de la cara.
    Además, podemos detectar agresividad con la altura y anchura de la cara, se relaciona con un comportamiento agresivo de los hombres. Para una cara más estrecha y mas alargada, entendemos mayor agresividad.
  • La percepción visual la asociamos al dominio social. Para nosotros, siempre el más grande es el jefe.

  • Evaluamos adecuadamente la fuerza física de una persona por el tono de su voz.

  • Está comprobado que el olor de las lágrimas reduce la atracción sexual.

  • Como animales que somos, mantenemos la identificación olfativa de una pareja sexual. Ha sido estudiado y comprobado que en las fechas de la ovulación de mujeres camareras o bailarinas de strip-tease, éstas ganan más propinas que el resto del mes.

  • El efecto de tocar sobre el juicio social:
    • La dureza de un objeto induce a un cambio de la persona, a ser más rígida, más seria y más estricta.
    • Por el contrario, tocar algo suave, agradable y blandito favorece las interacciones con la persona, aumentando la empatía, ofreciendo gente más abierta, más dispuesta…

  • Tocar a alguien genera empatía. A la hora de pedir, ayuda, un favor, animar a alguien, contar a otro tus problemas… se consiguen mejores resultados si hay contacto físico de por medio, si puedes tocarle la mano mientras hablas.

  • La imitación, ¿produce sintonía sensorial? Se sabe que los hombres somos súper-imitadores, más que los chimpancés, lo hacemos no solo para incorporar la apariencia física, sino también la moral de aquello que imitamos. Por eso, cuando alguien nos imita, aumenta nuestra empatía por él, "le queremos más".

Todos estos ejemplos de comportamientos humanos no conscientes, pueden sorprendernos, hacernos gracia, alguno parecernos repulsivo… pero existen, nosotros los hacemos reales, ¿cuáles son los efectos de este comportamiento no consciente?

Esto nos lleva al esencialismo psicológico y al esencialismo sensorial, con los que nos hemos dado cuenta, que los estereotipos sociales son percibidos más fácilmente como “categoría natural” cuando los grupos pueden ser asociados a características físicas.

Como ejemplo, puede ponerse la importancia del acento de un hablante en la categorización social; o también la codificación social, racial y étnica que hacemos a través de los olores.

Visto todo esto, alguien se preguntará sí podemos reducir este esencialismo sensorial, ya que sería absolutamente deseable, pero ¿Es posible?