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¿Artesano, natural, tradicional o casero? No es oro todo lo que reluce

Son muchos los productos existentes en el mercado que presentan esta denominación en el etiquetado pero en realidad inducen a error al consumidor ya que no pueden denominarse de esta forma cuando en su lista de ingredientes aparecen todo tipo de aditivos, conservantes, espesantes, colorantes, etc. Por tanto, hay que tener cuidado con este tipo de mensajes, ya que pretenden embaucar a los consumidores con alegaciones que se pueden considerar falsas, haciéndoles creer que los productos están hechos con más mimo, que son más saludables, más ricos… mensajes que en muchos casos son fáciles de desmontar simplemente leyendo la lista de ingredientes.

El Reglamento Europeo sobre la información que se facilita al consumidor a través del etiquetado, se especifica que dicha información no debe inducir a error sobre las cualidades, las características o la naturaleza del producto alimentario, algo que se extiende tanto a la publicidad como a la presentación de los productos. A su vez en el artículo 6 del Reglamento de etiquetado, presentación y publicidad de los productos industriales destinados a su venta directa a los consumidores y usuarios dice lo siguiente:

  • 6.1 Todos los productos puestos a disposición de los consumidores y usuarios deberán incorporar, llevar consigo o permitir de forma cierta y objetiva una información eficaz, veraz y suficiente sobre sus características esenciales.
  • 6.2 No dejarán lugar a dudas respecto de la verdadera naturaleza del producto.
  • 6.3 No inducirán a error o engaño por medio de inscripciones, signos, anagramas o dibujos.
  • 6.4 No se omitirán o falsearán datos de modo que con ello pueda inducirse a error o engaño al consumidor o propicien una falsa imagen del producto.
  • 6.5 No contendrán indicaciones, sugerencias o formas de presentación que puedan suponer confusión con otros productos.
  • 6.6 Declararán la calidad o calidades del producto o de sus elementos en base a normas específicas de calidad, cuando dichas normas existan.
  • 6.7 Advertirán de la peligrosidad que tiene el producto o sus partes integrantes, cuando de su utilización pudieran resultar riesgos previsibles

Amparándose en esta reglamentación, la OCU (Organización de Consumidores y Usuarios) se dirigió a la AECOSAN (Agencia Española de Consumo, Seguridad Alimentaria y Nutrición) solicitando que se regulase el uso de estos términos basándose en un análisis realizado en 25 productos que incluían alegaciones de este tipo. La OCU consideró que las declaraciones y afirmaciones eran exageradas, teniendo como propósito confundir y engañar a los consumidores por lo que denunció a 24 marcas alimentarias ante las autoridades de consumo de diferentes Comunidades Autónomas por el uso de este tipo de mensajes que se consideran engañosos, como por ejemplo, “tradicional”, “casero” o “artesano”. Entre los alimentos denunciados se encuentran productos, consumidos por una amplia mayoría de consumidores: salsas, purés, bollería, caldos y alimentos precocinados de diferentes marcas (Madel, Gallina Blanca, Obradoiro, Fuentetaja, Albe, Royal, Bimbo, Casamas, Bo de Debó, Molino Real, Carretilla, Preferida, Frit Ravich, Family Tarts, Helios, Calvé, Solís, Ferrer, Sojasun, The Rustik Bakery, Florette, Aneto, La Piara y Maggi, son las marcas denunciadas).

Fuente: https://gastronomiaycia.republica.com

AECOSAN confirmó que el uso de estos términos no se ajustaba a las prácticas que aparecen en el reglamento sobre información alimentaria facilitada al consumidor, pero parece ser que no tiene competencia en lo que se refiere al control y a las oportunas sanciones, por tanto, la OCU se ha dirigido a las autoridades de consumo de las Comunidades Autónomas para denunciar la situación. La organización de consumidores espera que se impongan las sanciones oportunas por incumplir la normativa sobre el etiquetado. Además pide a la industria que abandone este tipo de prácticas, ya que son declaraciones engañosas que atribuyen cualidades a los productos que en realidad no poseen.

Podéis conocer todos los detalles de la denuncia realizada por la OCU a través de este artículo publicado en su página web.

11:35
12-04-2017

CON LA COMIDA NO SE JUEGA…¡¡¡ARTE COMESTIBLE!!!

Con la comida no se juega…pero ¿y si la podemos usar como un lienzo para dar rienda suelta a nuestra creatividad?

Eso pensó el artista holandés Stephan Brusche, que “pinta” en bananas y plátanos, peras, berenjenas, brócolis… y cuelga en su cuenta de Instagram piezas artísticas realmente increíbles (tiene 43,4k seguidores) https://www.instagram.com/isteef/)

http://www.isteef.com/

Fuente: https://www.instagram.com/isteef/

Brusche usa la forma de la fruta y verdura para desarrollar todo tipo de formas inteligentes, tan originales como esta muestra que os enseñamos aquí.

No hay que jugar con la comida… pero sí se puede usar para hacer arte!! El único problema es que hay que comérsela rápido!!!!

Fuente: https://www.instagram.com/isteef/
09:01
28-11-2016

Verduras marcianas

Fuente: Pixabay / GooKing Sword

Si algún día el hombre llega a habitar Marte, ¿podrá obtener alimentos en este planeta? ¿Tendrá que transportar desde la Tierra todo lo que consuma o será capaz de cultivar allí sus propias verduras? Y, si logra que las plantas crezcan y den fruto, ¿serán comestibles?

Aunque parezcan preguntas sacadas de una película de ciencia ficción, estos han sido los interrogantes planteados por un equipo de científicos holandeses de la Universidad de Wageningen. Para responder estas cuestiones están llevando a cabo un proyecto que incluye el cultivo de alimentos en un suelo que imita al del planeta rojo.

Fuente: Mars One

Dejando a un lado otros problemas, como los relativos a la falta de atmósfera y campo magnético similar al terrestre y al suministro de agua (que sí parece presente en el planeta), los científicos se han centrado en cultivar en un sustrato con características similares al de Marte, recreado por la NASA. En el suelo “marciano” destaca el alto nivel de metales pesados como el cadmio, el cobre y el plomo, sustancias nocivas para nuestra salud que podrían ser absorbidas por los vegetales.

Pues bien, de los 10 alimentos con los que se está experimentando (verduras y cereales), cuatro han sido ya analizados y los resultados indican que son seguros para el consumo humano. Se trata del centeno, los rábanos, los guisantes y el tomate. Todavía quedan por analizar las cosechas de otros seis, incluidas las patatas.

La ausencia de metales pesados en estos alimentos cultivados en suelo “marciano” constituye un resultado muy prometedor para los científicos. “De hecho, - afirma el investigador Wieger Wamelink - ya podemos comer estos rábanos, guisantes, centeno y tomates, y tengo mucha curiosidad por conocer su sabor”.

Fuente: Mars One

Esta investigación está siendo respaldada, entre otros, por la fundación holandesa responsable de la misión “Mars One”, que proyecta el establecimiento de asentamientos humanos en Marte en 2024. La iniciativa ha tenido gran popularidad: solo en España se presentaron más de 1.500 voluntarios para un viaje sin retorno al planeta rojo. Otras compañías, como la empresa de transporte aeroespacial SpaceX, planean también viajes a Marte para la próxima década.

“Descartes” de alta cocina

Fuente: Francis Paniego

Dicen que sobre gustos no hay nada escrito, pero cuando se trata de productos considerados tradicionalmente como “descartes”, defender su valor culinario tiene, como poco, mucho mérito.

Es lo que hace Francis Paniego, propietario del Hotel Gastronómico Echaurren (Ezcaray, La Rioja), y nombrado “Chef del Futuro” 2015 por la Academia Internacional de Gastronomía, entre otras muchas distinciones. El cocinero riojano no solo se atreve a cocinar casquería, sino que afirma que es tan digna de la alta cocina como el más selecto alimento.

Y sobre casquería versó su ponencia magistral en la última edición de la “San Sebastián Gastronomika”, donde además de pronunciar un atrevido discurso, deleitó al público con un corto sorprendente: “Cocinando con (los) descartes”.

La obra, con guión de Bernardo Sánchez y fotografía de Jesús Rocandio, nos muestra al filósofo Descartes (interpretado por Ricardo Romanos) aleccionando sobre las cualidades de vísceras, sesos, corazones y otros descartes a su discípulo (que no es otro que el propio Francis Paniego).

Ingenioso y lleno de humor, el corto se ganó el favor del público, al igual que el menú de casquería ofrecido por el genial cocinero. “Voy a cocinar los órganos vitales de aquellos animales de los que habitualmente solo comemos sus músculos – afirmó -. Vamos a revisar la tradición para enfrentarnos a nuestros propios tabúes”.

Y así explicó cómo cocinar y gelatinizar las asadurillas de cordero (pulmón, hígado y corazones) y rellenó con ellas finas láminas de orejas de cerdo. Preparó raviolis de morros con los hocicos y con las pieles de cerdo (tratadas, chamuscadas, limpias, cocidas y desengrasadas) elaboró espirales que convirtió en noodles (fideos) y espaguetis guisados con setas y albahaca.

No faltaron los callos a la riojana y un original símil de foie gras con sesos de cordero lacados. Y hasta se atrevió con los corazones, curados en sal marina, cortados en filetes gruesos y hechos a la plancha con jugo de caza.

Fuente: Francis Paniego

Sus reflexiones en torno a estos ingredientes baratos y muchas veces marginados son tajantes: “Cuanto más limitados son los recursos más intensa suele ser la creatividad. Tenemos que evitar los despilfarros”, afirma. Nos pueden gustar o repeler estas recetas de casquería, pero nadie duda de la creatividad e ingenio de este cocinero, tan hábil como ha demostrado para contar historias.

¿COMER ES UN ARTE O EL ARTE ESTÁ EN LA COMIDA?

Desde los orígenes de la humanidad, el producto gastronómico ha estado unido a las manifestaciones de arte, bien como instrumento o bien como modelo, así tenemos las primeras manifestaciones pictóricas de los alimentos que nos comemos en las imágenes de caza de las pinturas prehistóricas, los primitivos instrumentos de música están fabricados con huesos y tripas, los cabellos se adornaban con tocados de plumas y nuestros vestidos se realizaban con pieles, todo de animales que previamente habían formado parte de nuestra dieta habitual.

Para fabricar pinturas, era habitual añadir miel, azúcar o huevo y los chinos usaron el papel de arroz como soporte para sus bellísimas pinturas.

De “bodegones” y “naturaleza muerta” están llenas las pinacotecas de todo el mundo, en alguna época, hasta en los salones de los hogares más humildes. Y hablando de humildad ¿qué niña no se ha hecho collares con macarrones o estrellitas? ¿Y “collages” con arroz, sémola y otros alimentos?

Adornar los platos cocinados es casi tan antiguo como el hombre, ya en la época de los romanos se exaltaba el lujo y el exceso en los banquetes, lo contrario que actualmente, con el nacimiento de la “nueva cocina” surge la comunicación entre cocinero y comensal, ejercido mediante el arte del emplatado, donde se combina con elegancia y sencillez una amplia paleta de colores, gustos y texturas.

Así pues, existen muchos casos de maridaje gastronomía-arte. Pero es en el siglo XX, con el nacimiento del arte contemporáneo, que en su afán de experimentación e innovación ha ido más allá, de forma que actualmente estamos asistiendo ha una explosión de artistas que se expresan mediante la manipulación de alimentos. Desde aquí te proponemos algunos autores innovadores en algunas disciplinas artísticas:

Empecemos con la fotografía y hablemos del fotógrafo Aude Debaud que combina fotos de personas u objetos con alimentos, consiguiendo unos efectos asombrosos que no dejan indiferente a nadie.

No podemos dejar de mirar las ilustraciones de la estilista Anna Keville Joyce, que nos hace soñar con parajes exóticos y animales de ensueño:

Fuente:https://fbcdn-sphotos-b-a.akamaihd.net/hphotos-ak-prn2/t1.0-9/s403x403/1508996_10152122582302746_6654546542886944418_n.jpg

Si nos movemos entre pintores, mucho más transgresor es Zeren Badar, que se atreve con la pintura clásica, ¿qué os parece?

Lo cierto es que los alimentos se han llegado a ver incluso en el mundo de la moda en los que personajes y modelos pasan a un segundo plano como consecuencia de los diseños creados por los mejores diseñadores ¿qué os parece el proyecto Hunger Pains, del fotógrafo Ted Sabarese, con diseñadores como Ami Goodhert ?

¿Y quién no se quedo atónito cuando Frank Fernández diseño el vestido de carne que lució Lady Gagá en 2010? Desde luego no pasó desapercibida frente a las cámaras.

Estas tendencias han llegado incluso a la moda nupcial. ¿Qué me decis del vestido de novia de Lukka Sigurdardottir?

¿Y de la colección Wearable Foods de la artista coreana Sung Yeonju? Ella también se atrevió a utilizar alimentos reales en su colección y el resultado es super original.

Fuente:http://2.bp.blogspot.com/-KRDHEwzTqDg/ToS6WEr_OTI/AAAAAAAAKUo/mICvyLq9CVQ/s1600/07.jpg
Fuente: 1.bp.blogspot.com/-Os13P-tH0YM/ToyGRvAsyMI/AAAAAAAAKj4/2l54Wxh7vQc/s1600/03.jpg

Pero si seguimos buscando relaciones arte-gastronomía encontramos los Grafitis realizados con azúcar por Shelley Miller, o el formato “collage” del precursor Daniel Spoerri y sus “cuadros trampa”.

Y qué decir de las instalaciones artísticas de Jennifer Rubell, con algodón dulce o de chocolate de Anya Gallaccio

Fuente: designyoutrust.com/wp-content/uploads/2013/02/Padded-cell-candy-floss-home-by-Jennifer-Rubell.jpg
Fuente: https://encrypted-tbn3.gstatic.com/images?q=tbn:ANd9GcTdTK6AkWyhjnnFUabCaH-AI5-tgRUBFo6ohcJ8moRHVyZ-UAnl

Creo que esto es lo más parecido a la “Casita de Chocolate” de los cuentos de Grimm, no se si empezar a comer por una esquina o salir huyendo por si está la bruja escondida.

La mayor parte de estas obras están realizadas para provocar al público, ver como interacciona el espectador ante la obra que ya de por sí es algo cambiante y la verdad, bajo mi punto de vista lo consiguen.

 

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